Nueva ola de atentados pone el riesgo la "hoja de ruta"

París | AFP. La puesta en práctica de la llamada "Hoja de ruta", denominación escogida para referirse a los pilares de un nuevo plan de paz internacional para israelíes y palestinos, se ha convertido esta semana en algo utópico tras la reciente ola de atentados palestinos.

El aumento de la violencia fue utilizado por el Estado hebreo para identificar una vez más al líder palestino Yasser Arafat con el terrorismo de grupos radicales y para subrayar que el avance de este plan de pacificación ideado por la comunidad internacional resulta, en estas condiciones, inaceptable.

Los cinco atentados suicidas cometidos en los últimos días en territorio israelí, que dejaron un saldo de 12 muertos más los 5 kamikazes, obligaron también al primer ministro Ariel Sharon a suspender un viaje a Estados Unidos, donde planeaba reunirse una vez más con el presidente George W. Bush, que nunca se encontró con Arafat.

El objetivo de esta visita era intentar enmendar algunos puntos de este plan de paz para la región que incluye a grandes rasgos el fin de la colonización en los territorios palestinos, la suspensión de la violencia y la creación de un Estado palestino hasta el 2005.

Según los analistas, la ola de violencia palestina sumada al efecto indirecto de los recientes atentados de Riad y Casablanca (Marruecos), una verdadera burla del terrorismo islámico al poderío de Estados Unidos, jugarán ahora a favor de Sharon.

En este momento, cuando los tentáculos de la red Al Qaida atacan en cualquier parte del mundo sin dificultades los intereses de Washington y sus aliados, los detalles de la Hoja de ruta, tales como la desmantelamiento de las colonias, uno de sus puntos más espinosos, son realmente insignificantes para las autoridades norteamericanas, según el diario israelí Maariv.

Por otra parte, Bush, incapaz de ganar la guerra contra el terrorismo islámico, no quiere perder también la batalla entre israelíes y palestinos ni verse privado de su papel de mediador en este conflicto.

Según fuentes de Washington, el presidente estadounidense se reunirá con Sharon y con el primer ministro palestino Mahmud Abbas, alias Abu Mazen, en Oriente Medio después de la cumbre del G8 que se celebrará en Evian (este de Francia) a principios de junio.

La cumbre, todavía sin confirmar, ya despierta la reticencia de los dirigentes israelíes, acostumbrados a reunirse de forma bilateral con Bush, que siempre ha despreciado políticamente a Arafat pero tiene en cuenta al recién nombrado Abbas.

Según fuentes del gobierno israelí, mientras Washington no dé ciertas garantías al Estado hebreo con respecto a las modificaciones que éste exige en la Hoja de ruta, la cumbre no podrá celebrarse y el plan de paz es inaceptable.

Concretamente, la Hoja de ruta contempla en su primera fase el desmantelamiento total e inmediato de todos los puntos de colonización creados desde marzo del 2001, es decir desde que Sharon asumió su cargo.

Según el movimiento israelí, "La Paz ahora", que se opone a la colonización, hay unos 110 asentamientos ilegales en territorio palestino, 34 de ellos fueron creados desde marzo del 2001.

Cerca de 220.000 colonos están instalados en 160 colonias de Gaza y Cisjordania, sin contar los doce barrios judíos creados en Jerusalén-este, anexado y ocupado desde 1967, donde viven más de 200.000 israelíes.

Las reticencias de Israel frente a esta Hoja de ruta aumentaron en estos días cuando la Marina del Estado hebreo interceptó en aguas internacionales un barco con material militar procedente de Egipto y supuestamente destinado a Gaza.

Aumentó también el escepticismo el hecho de que la primera reunión entre Abu Mazen y los líderes del movimiento radical palestino Hamas, que reivindicó cuatro de los cinco atentados suicidas de los últimos días, acabara el jueves sin resultados concretos sobre una tregua.

Abbas y su ministro de Estado para la seguridad, Mohammad Dahlan, están sometidos a enormes presiones por parte del gobierno israelí y estadounidense, que les piden que pongan fin a 32 meses de violencia y desarmen principalmente a los activistas del brazo militar de Hamas.

Según los líderes de este movimiento radical los atentados suicidas acabarán cuando el ejército del Estado hebreo interrumpa definitivamente "los asesinatos de civiles" y las incursiones en los territorios autónomos y libere a los prisioneros palestinos.

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