DUBAI | EFE
Arabia Saudita anunció ayer la detención de tres marroquíes que planeaban secuestrar un avión y hacerlo explotar en el aire, en una operación que se produjo antes de una cumbre de los líderes árabes del golfo Pérsico en Riad.
Según fuentes sauditas, las tres personas fueron detenidas el lunes en el aeropuerto de la ciudad de Yedda, en el este del reino wahabí, y son presuntos miembros de la red terrorista internacional Al-Qaeda, de Osama bin Laden.
También indicaron que los tres hombres planeaban llevar a cabo otras acciones terroristas en el reino, aunque no precisaron si están vinculados con los atentados suicidas del pasado 12 de mayo en Riad, en los que murieron 34 personas y otras 194 resultaron heridas.
Anteriormente la cadena estadounidense CNN —citando otras fuentes sauditas— había afirmado que los tres marroquíes llevaban cuchillos y documentos que la emisora describió como de "última voluntad".
El nombre de uno de los presuntos terroristas —de quienes sólo se brindaron generalidades— figuraba en la lista saudita de los "muy buscados" y, según la cadena de Atlanta, todos están en efecto vinculados a la misma célula que cometió los atentados del pasado 12 de mayo.
AMENAZA. Esta información coincidió con la difusión ayer de una cinta grabada del segundo en el mando de Al-Qaeda, el egipcio Ayman al Zawahiri, en la que amenazó con nuevos atentados contra intereses de EE.UU. y sus aliados.
En la grabación, emitida por el canal de televisión por satélite qatarí "Al Yazeera", Zawahiri nombró a EE.UU., Reino Unido, Australia y Noruega, y pidió a los musulmanes que "sigan el ejemplo" de los autores de los atentados del 11 de setiembre en Washington y Nueva York.
Además de instar a los musulmanes a que ataquen "las embajadas de los enemigos del Islam", el líder terrorista exhortó a los iraquíes a que se levanten en armas contra los "ocupantes", y les prometió que "escucharán próximamente buenas noticias".
"Las manifestaciones por las calles no os beneficiarán. Tenéis que tomar las armas y atacar a vuestros enemigos. Los cruzados y los judíos sólo comprenden el lenguaje del asesinato, la destrucción, las torres quemadas y la economía colapsada", dijo Zawahiri.
"Tenéis que incendiar la tierra bajo los pies de vuestros enemigos y expulsar a los americanos y a los otros (aliados) de vuestros países", agregó.
El segundo de Al-Qaeda criticó duramente a los países árabes que colaboraron con EE.UU. y Reino Unido en su guerra en Irak, y nombró a Arabia Saudita, Kuwait, Qatar, Bahrein, Egipto, Yemen y Jordania.
Acusó a estos Estados de ofrecer a los "enemigos" apoyo logístico, y de abrir sus tierras, su espacio aéreo y sus aguas a las tropas "cruzadas".
"El objetivo de los enemigos es dividir Irak antes de hacer lo mismo con Arabia Saudita, Irán, Siria y Pakistán, entre otros", afirmó Zawahiri en la cinta, que "Al Yazeera" no precisó cómo y cuándo ha conseguido.
CIERRE DE EMBAJADAS. Las nuevas amenazas de Al-Qaeda coinciden con el cierre al público de las embajadas en Arabia Saudita de EE.UU., Reino Unido y Alemania e Italia ante el peligro de nuevos atentados, pese a las especiales medidas de seguridad establecidas en el reino árabe tras los atentados del 12 de mayo.
En estas circunstancias, los líderes de las ricas monarquías petroleras del Golfo Pérsico iniciaron ayer en Riad una "cumbre consultiva", la primera desde los atentados en la capital saudita, en la que estudiarán una estrategia conjunta para combatir el terrorismo.
En la reunión participan los jefes de Estado o altos representantes de Kuwait, Omán, Qatar, Bahrein y Emiratos Arabes Unidos (EAU), países que, además de Arabia Saudita, el anfitrión, componen la alianza política y económica del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG).
En el encuentro, también el primero desde el derrocamiento del régimen iraquí de Saddam Hussein, se discutirá asimismo la situación en Irak y el conflicto de Oriente Medio.
A su llegada a Riad, el rey Hamad de Bahrein reiteró que los miembros del CCG "pueden hacer frente con éxito a las nuevas amenazas a través de las consultas y la cooperación".
El heredero saudita, príncipe Abdulá Bin Abdulaziz, reiteró, por su parte, que su país "no tendrá clemencia con las personas diabólicas" que perpetraron los ataques en Riad y afirmó que no tenía "información confirmada" sobre si pertenecían a Al-Qaeda.
Por otra parte, Estados Unidos pidió ayer a Irán que actúe contra la presencia en su territorio de miembros de la red extremista islámica de Bin Laden.
El departamento de Estado declaró que el mensaje había sido transmitido a Teherán esta semana y agregó que las presiones continuarán.
"Hicimos saber claramente a Irán esta semana que pensamos que responsables de Al-Qaeda se encuentran en Irán y que Irán debe asumir sus responsabilidades", actuando contra los miembros de esa red, declaró el portavoz Richard Boucher.