SILVIA PEREZ | LA PLATA
Eran las 13.15 horas. La delegación uruguaya había pasado el segundo peaje de la autopista Buenos Aires-La Plata. En ese momento, en el Hotel Corregidor de La Plata, se colocaban las banderas. La uruguaya y la argentina fueron ubicadas en el entrepiso por donde los futbolistas celestes tenían que pasar para bajar al comedor, donde desde hacía rato los esperaba el almuerzo. En ese preciso instante, Daniel Ridner, gerente de prensa de la Fundación Estadio Ciudad de La Plata, caminó por el lobby del hotel y anunció orgullosamente a modo de primicia: "el partido Uruguay-Argentina suspendido. Suspendido hasta nuevo aviso". Y agregó: "fue una decisión del Ministerio de Obras Públicas".
Nadie podía creerlo. "Esta es la Argentina 2003", murmuró un periodista local. Y comenzaron los tejes y manejes. ¿Para cuándo? ¿Podrá jugarse la semana que viene?
Quince minutos más tarde, llegó la delegación celeste, a esa altura concientizada de que había viajado hasta La Plata sólo para almorzar. Eso sí, la sopa, los fideos con aceite, la carne al horno y el helado estaban listos.
Los futbolistas venían ubicados en la parte superior del ómnibus de dos pisos. Abajo viajaban el gerente deportivo de la AUF, Osvaldo Giménez, Jorge Chijane, Edward Yern de Tenfield, y Heber González de la AUF, entre otros. El primer jugador en bajar fue Martín Ligüera, y enseguida le alcanzaron una bandera uruguaya para firmar. Sebastián Abreu fue de los últimos y terminó atrapado por los periodistas argentinos: "esta es una anécdota más", dijo el minuano. "Lo que más pena nos da es que se trataba de un partido a beneficio y eso era lo más importante. El propósito de todos nosotros era colaborar con la gente que está pasando tan mal. De repente lo podían haber suspendido antes, pero son temas en los que nosotros no tenemos nada que ver, para eso están los dirigentes".
Juan Ramón Carrasco subió la escalera del hotel elegantemente vestido (pantalón gris, saco azul con escudo de la AUF, camisa celeste y corbata azul piedra) y de muy buen humor a pesar de las circunstancias. Arriba lo esperaba alguien muy importante para él: Miguel Ignomiriello. El técnico que lo subió a la Primera de Nacional estuvo largo rato charlando con el técnico celeste y con su ayudante Adán Machado a quien también dirigió en aquellas épocas.
Los futbolistas bajaron directamente al comedor, y fueron dejando los bolsos tirados a la entrada del recinto. En realidad, tampoco pudieron almorzar con tranquilidad. El almuerzo fue interrumpido por el intendente de La Plata, Julio Alak, el Ministro de Obras Públicas y varios funcionarios más que bajaron al comedor, hicieron uso de la palabra y entregaron obsequios.
Mientras los jugadores terminaban de almorzar, los dirigentes hacían lo imposible por conseguir un vuelo que los llevara de vuelta a Montevideo.
En el lobby, en improvisada rueda de prensa, el Intendente Alak explicó los motivos de la suspensión del partido: "teníamos todo dispuesto, hasta lo más complejo que es la iluminación, pero el pronóstico de Aeronáutica anunció lluvias torrenciales a partir de las 15 horas y alerta meteorológica para La Plata y el gran La Plata. Además, pensamos que como todavía restan solucionar algunos aspectos de la parquización, iba a ser muy incómodo el acceso al estadio para los espectadores, sobre todo teniendo en cuenta que iba a estar lleno. Preferimos que se juegue la semana que viene o la otra, cuando ya hayamos solucionado esos aspectos. El partido inaugural lo va a jugar la selección argentina de cualquier manera, porque a eso se comprometió la AFA, y nosotros esperamos que los uruguayos puedan volver, porque se trata de una nación hermana que además vino sin cobrar un peso, porque también donó sus honorarios para la gente de Santa Fe".
Inmediatamente, el presidente de la AUF, Eugenio Figueredo, finalizó el diálogo telefónico que en ese momento mantenía con Carlos Bilardo y le aseguró al intendente que se quedara tranquilo, que la selección uruguaya volvería con gusto: "se trata sólo de hablar con el técnico y fijar una nueva fecha común".
Cuando los futbolistas terminaron de almorzar, y mientras Carrasco, Abreu y Barbat daban una pequeña conferencia de prensa de diez minutos, el personal del hotel le ofreció a la delegación la posibilidad de subir a sus habitaciones, al menos a refrescarse un poco. La mayoría de los futbolistas aceptó, aunque no demoraron mucho en bajar, porque debían emprender el regreso a Buenos Aires, donde tomarían el vuelo de las 17 horas hacia Montevideo.
A las 15.30 subieron al ómnibus e hicieron el camino a la inversa por la autopista que une La Plata con la capital. Eso sí, aparentemente se llevaron el alerta meteorológico con ellos, porque antes de que tuvieran tiempo de llegar a Aeroparque, en La Plata paró de llover, las nubes se disiparon y un tímido sol amagó a salir.
Un pedido y dos camisetas
EXPECTATIVA - Mientras en Buenos Aires no se hablaba de otra cosa que de la victoria agónica de River Plate frente al América por 2 a 1, o del partido de Boca en el desierto de Calama, en La Plata toda la expectativa estaba puesta en la inauguración del estadio y en el clásico entre uruguayos y argentinos. Por eso mucha gente se hizo presente en el Hotel Corregidor, frente a la Plaza San Martín, para esperar a los celestes.
PRIMEROS - Los platenses eran conscientes que serían testigos de la primera presentación de la selección de su país luego del fracaso del Mundial de Corea y Japón. Además, las polémicas declaraciones de Bielsa le daban al encuentro un valor agregado.
ENTRADAS - A las 10:00 de la mañana se pusieron a la venta las últimas 2.300 entradas. Eran plateas, sin butaca y tenían un costo de 12 pesos argentinos. El resto se había liquidado en los días anteriores, aunque también es cierto que los políticos habían regalado unas cuantas en las zonas carenciadas.
CAMISETAS - Los organizadores del partido habían pedido que la gente no concurriera con camisetas de equipos, los únicos colores que se admitirían en el Estadio Unico serían los de Argentina y Uruguay.
DIFERENCIAS - Los habitantes de La Plata están divididos en sus opiniones sobre el nuevo estadio. Algunos están muy orgullosos, pero otros, en cambio, opinan que en lugar de gastar 50 millones de dólares en la primera etapa y 15 millones de pesos argentinos más en la segunda, hubiesen utilizado ese dinero para otras cosas más necesarias, como los hospitales de niños. Es más, hay quienes lo llaman el estadio de la Corrupción. Además, argumentan que en La Plata no era necesario un estadio tan grande, que tanto Gimnasia como Estudiantes se podían arreglar perfectamente, con un escenario de menores dimensiones.
IMAGEN - Federico Bergara no dejó una buena imagen en su pasaje por La Plata. Estuvo un año y medio en Estudiantes y nunca rindió. Según comentaron periodistas locales, terminó siendo el hazmerreír de los hinchas y muchos se sorprendieron al saber que estaba practicando en la tercera de Nacional, dado que cuando dejó la ciudad anunció que iba a dejar el fútbol. Es más, luego de separarse de su esposa, se ennovió con una chica platense y trabajaba en los locutorios de su propiedad.
PREGUNTA - "¿Ya cerraron las heridas que le produjo Passarella?", le preguntó un periodista argentino a Figueredo. Pero, el presidente de la AUF, como es su costumbre, salió bien del paso: "fue un buen técnico y dejó una buena escuela que estamos tratando de aprovechar, pero a veces los avatares de una larga eliminatoria, crean inconvenientes y eso hizo que se llegara a la separación".
ERRORES - Luis Bruno, integrante del Departamento del Ceremonial de la Municipalidad de La Plata, fue uno de los que hizo uso de la palabra durante el almuerzo de los jugadores. Los declaró huéspedes de honor de la ciudad, pero al nombrarlos, se equivocó en varias oportunidades: nombró a José Emerson Bizera, Martín Ligera y Juan Ramón Curbeto, entre otros. Los futbolistas se atragantaron con la sopa aguantando la risa.
"Lo antes posible"
- "La AFA hará todo lo que esté a nuestro alcance para que el amistoso con Uruguay se juegue lo antes posible. Quiero agradecer a todos los que han colaborado, porque el dinero recaudado "es importante", son alrededor de 320.000 pesos (unos 110.000 dólares) que serán igual enviados a Santa Fe para colaborar con la población afectada. Lo que está pendiente es un partido para la gente que compró la entrada y lo haremos lo antes posible. La única deuda que tenemos ahora es con el público". (Julio Grondona)