Repercusiones

La victoria de Néstor Kirchner fue recibida en el ámbito mundial con buenos deseos para el próximo presidente de Argentina y cierta preocupación sobre la fortaleza de la institucionalidad y la economía del país sudamericano.

Intelectuales, empresarios, políticos y autoridades reaccionaron con sorpresa por la renuncia de Carlos Menem a participar de la segunda vuelta, y con la ilusión de que el nuevo gobierno logre sacar a Argentina de su peor crisis de los últimos cien años.

Las mayores palabras de aliento y esperanza para el futuro presidente llegaron desde su principal socio comercial: Brasil.

Allí, el canciller Celso Amorim dijo que la victoria de Kirchner "satisface mucho" y destacó que "el presidente electo ya expresó claramente su prioridad por el Mercosur y las relaciones con Brasil. Y eso sólo puede satisfacernos".

También los empresarios brasileños se mostraron ilusionados. "Se espera una mejora de la relación" con Brasil, afirmó a la AFP el director de la Asociación de Comercio Exterior de Brasil (AEB), José Augusto de Castro.

Los empresarios uruguayos, en cambio, reunidos con el presidente argentino, Eduardo Duhalde, dijeron que Kirchner era para ellos un desconocido.

Ante esto, Duhalde lo defendió: "Kirchner tiene el bloque más importante del Congreso, lo apoyan todos los gobernadores (provinciales) y es el dirigente argentino con mejor imagen en el país".

También en Uruguay, el ex presidente Julio María Sanguinetti abogó porque Kirchner "pueda consolidarse con la colaboración, apoyo y comprensión de las demás fuerzas políticas".

Por su parte, el líder de la izquierda uruguaya, Tabaré Vázquez dijo que desea "un futuro venturoso para la Argentina, que será para los uruguayos también".

Las reacciones también llegaron desde Europa. "La Unión Europea da la bienvenida a toda posibilidad de instituciones políticas fuertes en Argentina que sean capaces de hacer salir al país de la crisis de manera duradera y eficaz", declaró una fuente de la presidencia de la UE en Bruselas.

Por su parte la Comisión Europea expresó su satisfacción por que en Argentina "se continúa manteniendo la estabilidad institucional, es una buena noticia, y esperamos poder trabajar con el nuevo presidente y con el nuevo gobierno para superar los retos bilaterales y avanzar en las negociaciones con el Mercosur", según dijo el portavoz de Chris Patten, comisario europeo de Relaciones Exteriores.

Otra fuente de la UE, aseguró que el mantenimiento en el cargo del ministro de Economía, Roberto Lavagna, es algo "muy bueno" porque supone "continuidad en la política del gobierno argentino y entendimiento con el FMI", el Fondo Monetario Internacional.

También en Europa, el sociólogo francés Alain Touraine dijo que el fin de la era menemista y el nacimiento del nuevo gobierno de Kirchner eran "una resurrección para Argentina".

"Con Menem, la situación habría evolucionado hacia un régimen autoritario, por no decir más", aseguró el sociólogo, que se declaró convencido de que "Argentina evitó el peligro muy serio de un golpe de Estado".

Otro intelectual, Mario Vargas Llosa, agregó en Santiago de Chile: "hay algo positivo: las instituciones están funcionando y nadie está golpeando cuarteles".

En Wall Street, los analistas calificaron como positiva la continuidad del equipo económico argentino en el futuro gobierno, pero coincidieron en que eso no alcanza.

"Va a haber que hacer cambios y afrontar una serie de cosas que fueron demoradas", dijo Arturo Porzecanski, economista de ABN AMRO.

"El tener la legitimidad de ser el presidente electo de Argentina le obliga a enfrentar todos los retos de los que ha hablado el Fondo Monetario Internacional", agregó José María Barrionuevo, director de estrategia de mercados emergentes de Barclays Capital.

Lo ocurrido en Argentina suscitó reacciones en todos los rincones del continente, desde El Salvador, donde el ex guerrillero Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional saludó la llegada de Kirchner al poder, hasta Ecuador, donde los ex cancilleres Julio Prado y Alfonso Barrera también hablaron al respecto.

Prado estimó que la decisión de Menem fue "prudente" porque no quería aparecer como derrotado, en tanto que Barrera consideró que "fue una pena", y agregó: "no le hace bien a Argentina porque en toda contienda hay ciertas reglas que deben mantenerse hasta el final".

AFP

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