Bali | AP. El hombre apodado "el terrorista sonriente" fue llevado a juicio hoy por los ataques en dos clubes nocturnos en Bali, que según los fiscales tuvieron el fin de castigar a Estados Unidos y sus aliados por la percibida opresión de los musulmanes del mundo.
Amrozi bin Nurhasyim, un mecánico de 40 años, es el primero de 33 sospechosos acusados en dos ataques dinamiteros consecutivos en la isla turística, el 12 de octubre del 2002.
Por lo menos 202 personas murieron, la mayoría vacacionistas, en el ataque terrorista más sangriento desde el 11 de setiembre del 2001.
De ser condenados los acusados podrían ser ejecutados, de acuerdo con nuevas y más estrictas leyes antiterroristas.
La fiscalía sostuvo que Amrozi compró los materiales para fabricar la bomba, al igual que la camioneta utilizada para cargarla.
Los cargos, en un documento de 33 páginas, señalan que Amrozi estaba entre los conspiradores que "hablaban de las obligaciones contra otros musulmanes que han sido oprimidos y asesinados por Estados Unidos y sus aliados, en Afganistán, Palestina, Cachemira ... e Irak".
La acusación agrega que Amrozi hizo sus compras y realizó alguna labor de coordinación en su casa en la isla de Java antes de los ataques, pero no especifica dónde estuvo la noche del ataque.
La primera audiencia fue televisada a nivel nacional, y el juicio de Amrozi se ha convertido en una prueba de la disposición de Indonesia para terminar con los grupos islámicos radicales en su territorio, el de mayor población musulmana del mundo.
El juicio también podría aclarar el funcionamiento interno de Yema Islamiya, el grupo que ha sido relacionado con al-Qaida y al que se ha considerado responsable de la masacre en Bali, como parte de una campaña más amplia para el establecimiento de un estado islámico en el sureste asiático.
Amrozi se ganó el sobrenombre de "terrorista sonriente" cuando al ser arrestado, en noviembre, sonrió y rió ante los periodistas.