Crean unidad contra el robo de cables

| La Policía se lanzará a perseguir a empresarios que comercien con metales robados para romper la cadena

El Ministerio del Interior creará un comando especial para combatir el robo de cables de UTE y Antel, una modalidad que ha causado pérdidas millonarias a las empresas públicas y ha dejado barrios enteros sin energía y teléfonos. Las autoridades presumen la existencia de una o varias organizaciones dedicadas a la comercialización del metal extraído a los cables y se proponen apuntar a ellas.

"El objetivo de esta medida es el de investigar la cadena delictiva que se ha conformado desde la persona que roba cables, hasta el que los revende", explicó el ministro Guillermo Stirling al describir la iniciativa que tenderá a coordinar esfuerzos para combatir este delito.

Hoy el secretario de Estado se reunirá con los presidentes de ambos entes, el escribano Ricardo Scaglia y el ingeniero Gabriel Gurméndez, con quienes ultimará los detalles de esta acción. A la reunión fueron convocados los jefes de Policía de Montevideo y de Canelones, los inspectores José Pedro Delgado y José Luis Pereyra Roldán, así como el director nacional de Información e Inteligencia (DNII), Luis Pereira Saldías.

Cabe recordar que este fenómeno se ha incrementado notoriamente desde el año pasado y, además de las pérdidas materiales, ya ha ocasionado las muertes de tres ladrones de cables por electrocución.

En los últimos meses la Policía ha redoblado la vigilancia en las zonas periféricas de la ciudad para combatir este delito y el Departamento de Hurtos y Rapiñas ha llevado a cabo diversas investigaciones tras los responsables de estas acciones.

COMANDO. "Si yo no conozco la ‘boca’ de salida, es decir quién coloca el material en el mercado, yo no puedo robar", razonó el ministro Stirling al explicar la hipótesis de trabajo que explotará el comando especial.

El secretario de Estado explicó que el grupo de trabajo coordinará a efectivos de las Jefaturas de Montevideo y Canelones, con investigadores de la DNII. A este esquema se agregarán ingenieros y técnicos de UTE y Antel que asesorarán a los investigadores policiales en cuestiones técnicas.

"Lo que se va a hacer es investigar a todas aquellas empresas que comercialicen metales hasta llegar a quienes son receptores del material robado", indicó Stirling. El robo del material tiene como objetivo extraer el cobre de los cables utilizados en el transporte de energía, metal que luego es revendido al kilo. Hacia quienes compran este material, precisamente, es a quien apuntan ahora las autoridades con esta nueva medida.

Stirling recordó que hace pocos días un robo de esta naturaleza dejó incomunicado a un barrio entero de una ciudad de Canelones. "Tuvimos un caso bien reciente en Sauce, donde más de 500 personas se quedaron sin teléfono por culpa de estos robos", apuntó.

Por su parte, fuentes de UTE consultadas por El País informaron que las pérdidas por robos alcanzan montos millonarios. "Para tener una real dimensión de lo que implica en pérdidas hay que tener en cuenta todos los componentes", explicó un vocero de la presidencia del ente. "Por un lado tenemos el costo del material robado en sí, por otro tenemos el costo de la reposición de esos cables y por otro el costo en horas de trabajo", explicó el vocero, "para hacerse una idea, hace pocos días en Canelones una cuadrilla debió trabajar siete horas para reinstalar el servicio". Asimismo, el informante recordó que los costos del material están marcados en dólares, lo cual eleva aún más el valor de las pérdidas.

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