Mernisi espera que su Premio Príncipe de Asturias sirva para que los españoles descubran otro Marruecos

La escritora marroquí Fátima Mernissi, ganadora del Premio Príncipe de Asturias de las Letras junto con la estadounidense Susan Sontag, expresó hoy su deseo de que el galardón sirva para que los españoles descubran otro Marruecos, "el que no sale en las fotos, el que me da la energía, la esperanza y el dinamismo".

"Yo no puedo escribir en otro país que no sea Marruecos, porque no podría pelearme con el vendedor de periódicos, con mis colegas o con los que tienen opiniones diferentes en mi barrio o en la universidad", declaró Mernissi en una concurrida conferencia de prensa celebrada en una cafetería de Rabat.

Añadió que "sería magnífico" poder mostrar a los españoles "ese Marruecos cívico que es muy fuerte y que me da la energía", pero se preguntó a continuación "cómo conseguirlo".

La ganadora del premio Príncipe de Asturias estuvo acompañada durante la conferencia de prensa de varios colegas sociólogos e historiadores porque, dijo, son "los que me inspiran y me animan", así como por el embajador de España en Marruecos, Fernando Arias-Salgado.

"Me gustaría que este premio que me han concedido sea una ocasión para descubrir ese Marruecos cívico que quiere dialogar; parecer una vedette de Hollywood ante tantos periodistas no me interesa en absoluto", recalcó.

Mernissi explicó que había conocido al Príncipe Felipe de Borbón con ocasión del Foro Cívico que se celebró en Barcelona en 1995 y que éste le confesó que había leído su novela autobiográfica "Sueños en el umbral".

Comentó después que, tras la guerra del Golfo Pérsico, escribió un libro titulado "Islam y Democracia" en el que explicaba que ese conflicto "era el miedo, pero también la ocasión para los árabes de superar ese miedo".

"Después de esa guerra todo el mundo creía que la solución era que en el Mediterráneo se cultivara la sociedad civil. Creía que esta idea iba a arrancar y que se dejaría de hablar sólo de visados y visados", explicó.

Lamentó que esa idea no hubiera "arrancado" todavía y consideró que lo único que queda son los "soñadores", personas que creen "en un mundo en el que la comunicación hace la fuerza y suprime barreras".

Fátima Mernissi insistió en el problema de la falta de comunicación entre las dos orillas del Mediterráneo y reiteró que la única solución es "nutrir el espacio cívico".

"En el sur de Marruecos han comprendido que si la gente sigue emigrando, en diez años algunas zonas del país estarán despobladas. Su gran problema es cómo retener a los jóvenes para que no se vayan. En España se habla de visados y de frenar la inmigración y aquí hay gente que dice que no quiere que los jóvenes se marchen. Por lo tanto hay un problema de comunicación", señaló.

Recalcó que el premio que le habían concedido debería ser una ocasión "para retomar ese sueño de un Mediterráneo cívico" en el que todo el mundo encuentre su lugar y en el que el problema no sea "cómo crear fronteras, sino cómo organizarse para trabajar juntos".

Mernissi, que se definió como "una hija de los hombres feministas", dijo que no había que tener miedo de los islamistas "porque no son antropófagos y subrayó que ahora en los países musulmanes tenemos mezquitas pero también antenas parabólicas".

Lamentó que no hubiera intercambios de programas culturales televisivos entre España y Marruecos y destacó la necesidad de superar los estereotipos aprovechando "todos los espacios culturales y mediáticos" de forma "sistemática".

Fátima Mernissi explicó por último que su próximo obra será una novela "casi de ciencia ficción", en la que describirá un periodo en el que los intelectuales árabes han logrado convencer a sus dirigentes "de la necesidad de financiar la cultura y la comunicación en lugar de gastar el dinero en armamento". EFE

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