El gobierno uruguayo cree que las relaciones politicas, diplomáticas, comerciales y consulares con su par de Venezuela "deben continuar como hasta ahora", a pesar de que se haya otorgado asilo a dos militares de ese país, dijo a El País el canciller, Didier Opertti.
"El asilo otorgado a dos personas en particular, frente a situaciones individuales planteadas por ellas, no significa un juzgamiento (por parte de Uruguay) del gobierno de Venezuela ni una posicion política que contradiga las buenas relaciones entre ambos países", agregó Opertti. Ahora, Uruguay se encuentra a la espera de que Venezuela otorgue salvoconductos a los capitanes retirados del ejército Carlos J. Blondell y Otto A. Gebauer, quienes se encontraban declarados en rebeldía desde finales del año pasado.
La cancillería informó el miércoles en un comunicado que concedió el asilo a los dos militares, conforme a lo dispuesto en la Convención Interamericana sobre Asilo Diplomático de 1954 —firmada por Uruguay y Venezuela—, y tras el "análisis técnico de los servicios jurídicos".
Ambos militares se encuentran en la actualidad en la residencia del embajador uruguayo, y viajarán tan pronto las autoridades venezolanas expidan los salvoconductos correspondientes. Los dos capitanes estaban siendo procesados por tribunales militares por su participación en el fallido golpe de abril del 2002.
Blodell y Guebawer son señalados de haber formado parte del grupo de militares que custodió al presidente Hugo Chávez durante su reclusión en una base militar del centro del país en la intentona golpista.
En menos de una semana seis militares disidentes han pedido asilo en las embajadas de República Dominicana, Perú y ahora Uruguay.
Estos militares forman parte del centenar de oficiales que se declararon el rebeldía en octubre pasado, y que se mantienen en la plaza Francia del este de la ciudad en señal de protesta exigiendo la renuncia del presidente Hugo Chávez.
El centenar de militares rebeldes fueron pasados a retiro a finales del año pasado por orden de Chávez.
Los seis militares rebeldes se suman a la lista de tres opositores que han abandonado el país en condición de asilados en menos de un año.