Preso de un poco explicable triunfalismo (en su primer contacto con la prensa tras las elecciones anunció una victoria por 8 o 10 puntos y al final lograría sólo 2 de ventaja sobre Kirchner) Menem afirmó que "la segunda vuelta va a ser sólo un trámite formal". Como una respuesta inmediata a esa euforia del ex presidente, la escuela de periodismo TEA hizo —cuando ya se conocían los porcentajes finales una encuesta en Capital Federal— entre 3.500 ciudadanos que arrojó el siguiente resultado: Kirchner 72,5% y el riojano 27,5%. Este dato, sumado al alto porcentaje de rechazo que genera Menem entre los argentinos, permitiría adelantar un pronóstico: el gobernador de Santa Cruz será el futuro presidente de la Argentina. Pero, como lo enseña con insistencia la historia, no conviene vender la piel antes de cazar el oso, los dos aspirantes que se enfrentarán el próximo 18 de mayo, han salido a buscar alianzas con sus derrotados del domingo. Elisa Carrió no dudó en enviar un mensaje a sus seguidores: "Yo a Menem no lo voy a votar", manifestó. López Murphy, en cambio, decretó la total libertad de acción de sus votantes. la UCR, que vivió su peor jornada electoral desde su fundación, apoyará en bloque a Kirchner. En filas de Rodríguez Saá se respira un clima más propenso a pactar con el santacruceño, que en algún momento fue mencionado como compañero de fórmula del puntano. Los demás partidos aún no han sido consultados o se han negado a adelantar posición.
Lo cierto ahora, en eso coinciden todos los observadores políticos, es que ha comenzado una verdadera transformación en el panorama político argentino, la que se acentuará a extremos impensables si el 18 gana Kirchner. Además de éste, tanto López Murphy como Elisa Carrió han sido designados por los argentinos como las figuras nuevas y creíbles de otra historia política que ha comenzado a escribirse en el país, en la cual el predominio de la ética y las políticas sociales parecen asomar como prioridades ineludibles. Una de las pocas figuras con posibilidades de resistir el embate de los nuevos y seguir siendo figura de peso en este panorama es Duhalde. Al cumplir con sus promesas previas (fechas electorales, paso al costado, limpieza en el desarrollo del acto comicial) ha recuperado buena parte de la credibilidad que la ciudadanía le había quitado, al ponerlo en una misma bolsa con todos sus demás vituperados colegas. Si la situación económica sigue mejorando, el presidente interino —como lo cataloga Menem—, tiene futuro.