Dios es argentino, como ha quedado demostrado. Y sospechado cuando se comprobó que los últimos episodios de la Argentina tuvieron las mismas estaciones que la cruxifición de Cristo. Ametrallado por los protagonistas de la puja electoral, el héroe argentino anónimo debió tomar su decisión en medio de los vendavales.
Las hinchadas de River y de Newels se cruzan a una distancia considerable de la capital federal y el encuentro deriva en dos muertos y 13 heridos. No es un enfrentamiento casual y a la salida de un partido. Se habla de una nueva forma de duelo, la última
El matrimonio Carrascosa-García Belsunce reside en un country de Pilar y lleva una vida ociosa y holgada. La mujer aparece asesinada en la bañera, por cinco balazos y en medio de un mar de sangre. La familia, comedida, asea el lugar con baldes de detergente, expulga hasta la minucia cualquier rastro autoral, consigue un certificado de defunción falso, tira por el inodoro uno de los proyectiles y presiona a la policía para que demore su aparición. García Belsunce murió de un accidente, dice la parentela en pleno que alista filas, curiosamente, en defensa del principal sospechoso: el afable marido.
Un patovica y sus acompañantes sacan a patadas a un adolecente de un lugar nocturno y el muchacho termina en coma en un servicio de urgencia.
El senador y sindicalista gastronómico Barrionuevo resuelve pujar por la gobernación de Catamarca, su decisión es anulada por la justicia provincial por no cumplir con el requisito de radicación previa y el prohombre justicialista anuncia explícitamente por televisión, que si le prohíben intervenir no habrá elecciones. O las habrá violentas y clausuradas. Es un hombre de palabra. Al comenzar la jornada del comicio, la muchachada peronista acicateada e instrumentada por el propio líder se vuelca sobre los locales electorales, avasalla al personal de custodia, rompe las urnas o las roba y les prende fuego en las calles y convierte a Catamarca en un símbolo de la iniquidad. El caso es llevado ante el Parlamento nacional y comienza una labor de encubrimiento por sus colegas de Partido y otras ayudas que impiden el juicio político y la separación de Barrionuevo de su cargo legislativo.
La puja electoral es de una crudeza extrema en la Argentina. La sorpresa mayor la constituye Ricardo López Murphy, un ex radical incrustado en el meollo económico de la región que sale al ruedo con desparpajo comunicacional y habla de limpiar la casa con lavandina, borrar la mugre y exterminar los lobos que se vistieron de cordero para seguir con el robo y el latrocinio. El impacto de la embestida es tan grande que el ex Ministro de Defensa y efímero Ministro de Economía de De La Rúa, pasa de un puesto inexistente en el ranking a un lugar prioritario y desarticula el aparato peronista que se ve obligado a reacomodos quirúrgicos.
Carlos Menem hace un meeting en espacio cerrado y un periodista de televisión cae acompañado por camarógrafo a efectuar una pregunta al parecer retórica. Pregunta a gente que concurre a vivar a Menem por quién vota. ¿Qué político ha propiciado esa encuesta? No Menem. Las respuestas causan perplejidades. Los primeros entrevistados confirman una cosa y revelan otra: el votante masivo de Menem proviene de los estratos sociales más bajos, pero en la oportunidad está bien abastecido de sustancias tóxicas. El estado de embriaguez y drogadicción de los interpelados causaría asombro hasta en el Bronx. Pero aparentemente los menemistas son los menos. El resto de los entrevistados vota —se supone— a Duhalde, que no es candidato directo (se abren la camisa y exhiben la grifa duhaldista), no sabe a quién vota en medio del letargo o anuncia votar a López Murphy. ¿Me estás cargando?, se azora la periodista. "No, es en serio. Vine aquí porque me dieron asado, alcohol y drogas, por eso vine". Es la respuesta. En ese ambiente llegó el domingo y pasó lo que Ud. conoce. ¿Sorpresa?