JOSE MASTANDREA
Pegó la vuelta cuando todavía buscaba hacerse un lugar en el fútbol europeo. Después del Inter de Milán y del Español de Barcelona, tenía ofertas para estudiar y para definir su futuro. Sin embargo, una llamada desde Montevideo le cambió todo. Quiso volver. Quiso regresar a su casa, a Peñarol. A intentar darle una mano al equipo de sus amores. "Lo hice por sentimiento, porque quiero a Peñarol", confesó Antonio Pacheco después de haber sido la figura rutilante del domingo en el triunfo de su equipo ante Liverpool. La vuelta empezó a valer la pena...
—¿Cómo vivís este momento?
—Lo vivo conciente del momento. Me doy cuenta de que ahora no es lo mismo que antes. Lo digo en el plano personal ¿no?
—¿Qué cambió?
—Y... mucho. Por el momento que vine, quizás también por el tiempo que uno estuvo afuera y vuelve en una situación completamente distinta a la de antes.
—¿Te ves otro jugador, más maduro, diferente?
—No... uno siempre es el mismo. Cambiaron las circunstancias. Cuando yo me fui de acá, recién habíamos ganado el quinquenio y habíamos vuelto a salir campeones uruguayos en el ’99. Jugué medio año en el 2000 y después me fui... eso es lo que cambió. Hoy es otra realidad.
—¿Cambió que aquel grupo era ganador y ahora no?
—No... no es eso. Nada que ver. Cambiaron las reglas de juego ¿no? Eso es diferente, lo que uno nota que ha cambiado. Hay más presión, es distinto.
—¿Pesa el hecho de tener que cortarle el tetra a Nacional? ¿Es una carga extra?
—No... es la misma responsabilidad de siempre. Acá en Peñarol tenés la obligación de ganar todos los fines de semana. No sirve de nada ganar un fin de semana y el otro empatar. La gente quizás sí esté con el tema de querer cortarle la racha a Nacional y esté más ansiosa por ese hecho. Ojo: todos somos concientes de eso y todos queremos cortarlo. Pero hay maneras y maneras. No hay que salir a lo loco ni desesperarse por eso. Sobre todo en el caso del jugador que tiene que estar más tranquilo que el hincha, con el corazón caliente pero con la frente fría. Pero se nota, la presión se nota.
—¿Qué pasa que ustedes tienen partidazos y después empatan a duras penas con Villa Española, por ejemplo?
—Es difícil de analizar. Lo que pasa es que acá nos vamos siempre a los extremos. No somos los mejores del mundo por haber ganado un partido ni los peores por haber perdido otro. Hay que tomar por el camino del medio. El tema es que en Peñarol se pasa de un extremo a otro. Y no es tan así.
—¿No es falta de motivación en algunos casos o en algunos partidos?
—No, para nada. El jugador de Peñarol tiene que estar motivado siempre. Con el sólo hecho de poder ponerse esa camiseta ya es espectacular. Tiene que sentirse orgulloso. No hay motivación que valga más que esa...
—Vos sos un ejemplo. Dejaste el fútbol europeo para regresar a Peñarol.
—No sé si soy un ejemplo pero ejemplos hay muchos. Lo que pasa es que yo lo siento así. Vine porque para mí Peñarol es un sentimiento.
—¿Qué hablaron? Porque sé que hubo una reunión de jugadores...
—Hablar se habla siempre. Lo que pasa es que cuando uno no está pasando por un buen momento, esa charla o esos encuentros, tienen más notoriedad. Todo el mundo está más pendiente de esa charla cuando los resultados no se dan que cuando se dan. Peñarol siempre ha hecho comidas, charlas, asados, eso acá es habitual todas las semanas.
—¿Hay preocupación por el momento que están pasando? Están lejos del primero en la tabla, a eso me refiero.
—Soy de los que pienso que no hay nadie más preocupado o más dolido que nosotros los jugadores. Lo del hincha es normal. Y me pongo en su lugar y lo entiendo porque tambien soy hincha. Pero no creo que alguien tenga más ganas que el jugador de Peñarol para que las cosas salgan adelante.
—¿Preocupa lo que han dicho algunos directivos sobre bajos rendimientos? ¿Los afecta?
—No... el tema es que siempre hay que mantener la calma. Uno no puede guiarse por todos los comentarios que salen por ahí. Creo que cada uno juega su partido en esto ¿no? De cualquier manera, nosotros sabemos y somos concientes lo que tenemos que hacer para mejorar. Lo importante es que lo negativo no llegue al grupo. Eso es fundamental. Nosotros somos los más preocupados por que las cosas salgan adelante.
—¿Qué hablaste con el Cr. Damiani?
—Fueron temas personales a raíz, precisamente, de lo que había dicho algún dirigente pero nada fuera de contexto, todo normal, sin ningún problema. Solo que a veces uno siente cosas y tiene la necesidad de decirlas, de expresarlas para que no se malinterpreten. Fue una charla muy concreta sobre la situación de Peñarol. Pero pasamos por un montón de cosas que las quería hablar con él pero antes no se había dado la oportunidad para hacerlo.
—¿El del domingo es el Pacheco que vos esperás, se acerca al ideal?
—Techo no hay. Siempre hay margen para mejorar. Y como te decía antes hablando de la situación del grupo: ni ayer fui el mejor ni antes el peor. Hay matices. No todo puede ser blanco y negro. Si bien soy conciente que me gustaría jugar todos los domingos como contra Liverpool, también sé que hubo rendimientos que por ahí no se vieron tanto y fueron tambien importantes para el grupo, para el equipo.
—¿Realmente piensan que se pueden descontar los seis puntos, que pueden ganar el Apertura?
—Sí, creemos. Tenemos mucha fe porque hasta el día de hoy todos han perdido puntos y en un campeonato tan parejo, tan competitivo, donde nadie te regala nada, todos van a perder. El rival que está arriba es Nacional y para alcanzarlo, primero no podemos perder más puntos. Después esperar que dejen alguno por el camino. Como se ha dado el campeonato, todos pueden perder más puntos. Aunque las cosas a veces no se den, igual siempre hay que luchar y pelear para conseguir el objetivo. Mientras tengamos chance, pensamos en el campeonato.
—¿Te gustaría enfrentar a Nacional con Abreu o sin Abreu?
—Yo igual juego contra Maradona. No elijo a los rivales. Me gusta jugar contra todos. Peñarol está más allá de cualquier nombre, de cualquier persona, de cualquier rival. No me cambia absolutamente nada.
Volvió sin pensar en lo que perdía no sólo en lo futbolístico sino en lo económico: "en ese sentido dejé la mayor parte. Pero no me interesó en el momento de la decisión. Ni lo pensé porque el hecho de volver a Peñarol significaba mucho para mí. El tema económico bueno, el tiempo dirá si valió la pena perder para recoger. Pero en mi caso el fútbol no pasa por lo económico, pasa por la felicidad".