ASUNCION | AP y ANSA
En medio de su peor crisis económica en muchos años, acosados por la corrupción y alarmados por el aumento del crimen, los paraguayos eligen hoy domingo un nuevo presidente, y las encuestas muestran como amplio favorito al abanderado del partido que gobierna el país desde hace seis décadas.
En una ceremonia religiosa ecuménica que reunió a los principales candidatos, pastores de las distintas iglesias oraron por el éxito de la elección y porque ella produzca beneficios reales para un pueblo agobiado por la pobreza y el desempleo.
El arzobispo católico de Asunción, monseñor Pastor Cuquejo, llamó a quien sea elegido a "escribir una nueva historia para el Paraguay", marcada por la honestidad.
Ese llamado compartido por otros líderes religiosos reflejan las mayores preocupaciones de los 2,4 millones de votantes que elegirán al nuevo presidente, vicepresidente, 45 senadores, 80 diputados y 17 gobernadores regionales: la corrupción, el desempleo, la pobreza y niveles de inseguridad pública a los que los paraguayos no están acostumbrados.
FAVORITO. El claro favorito en la carrera presidencial, según las encuestas, es el abogado y periodista Nicanor Duarte, abanderado del Partido Colorado, que ha gobernado al Paraguay durante seis décadas, bajo férrea dictadura o complejos gobiernos democráticos. Las encuestas otorgan a Duarte más del 36% de la votación.
Luego aparecen Julio Céasar Franco, del Partido Liberal Radical Auténtico, y Pedro Falud, del movimiento Patria Querida, con similares niveles de alrededor de 22%.
Los tres candidatos asistieron a la ceremonia religiosa, que es ya una tradición en Paraguay en la víspera de las elecciones.
Los programas de los tres no muestran diferencias de fondo sobre la forma de enfrentar los monumentales problemas que esperan al futuro gobierno. La principal diferencia parece ser que mientras Duarte se opone a las privatizaciones, sus contendores se muestran abiertos a ellas.
El sucesor del presidente Luis González Macchi deberá bregar con una pobreza que se acerca al 33 por ciento de una población de 5,3 millones, un desempleo oficial de 18 por ciento pero mucho mayor en la realidad, en momentos en que el Estado está virtualmente en quiebra, con problemas incluso para pagar los sueldos de los empleados públicos.
En el último tiempo ha crecido en la población una sensación de creciente desamparo por la falta de seguridad pública, en un país que por años se enorgulleció de tener las ciudades más seguras de América Latina.
DESAFIOS. Un problema nada nuevo para el futuro gobernante será la corrupción, que tradicionalmente ha afectado al Paraguay en niveles alarmantes.
La novedad en estas elecciones es que el 47 por ciento de los electores, que representan 1.102.225 personas, están habilitadas para votar mediante urnas electrónicas prestadas por el Tribunal Electoral del Brasil.
El Partido Colorado cuestionó en su momento la utilización de estas urnas alegando que no permite el escrutinio público y además que podría facilitar la manipulación del "software" y pidió que se limite su uso al 10 por ciento del electorado.
El Superior Tribunal Electoral no cedió a la pretensión colorada, si bien bajó el porcentaje inicial de 53 por ciento a 47, en tanto los opositores apoyarán el uso de las urnas electrónicas señalando que este sistema no permitirá la manipulación de resultados a que supuestamente estaba acostumbrado el Partido Colorado.
El rostro nuevo del coloradismo
ASUNCION El periodista Nicanor Duarte representa a las nuevas generaciones que salieron a la arena política tras el derrumbe de la dictadura en Paraguay, pero está estrechamente atado a la estructura del Partido Colorado, que hábilmente ha logrado conservarse 56 años en el poder.
Duarte tenía ya ganado un reconocimiento como periodista y profesor universitario en 1989, cuando decidió dedicarse a la política.
De la mano del ex vicepresidente paraguayo Angel Roberto Seifart, quemó rápidamente cada una de las etapas necesarias hasta llegar a la dirección del partido Colorado, al que se había afiliado desde los 14 años.
Iniciada la transición, tras el derrocamiento del general Alfredo Stroessner en 1989, Duarte aceptó ser viceministro de Educación del gobierno del general Andrés Rodríguez (1989/93).
Luego fue titular de esa cartera en la administración de Juan Carlos Wasmosy (1993/98), el primer civil en llegar al poder en 60 años en Paraguay, y volvió a ocupar ese cargo en el actual gobierno de Luis González Macchi, hasta enero de 2001.
Nació el 11 de octubre de 1956 en la ciudad de Coronel Oviedo (centro), en el seno de una familia de extracción campesina. Uno de sus orgullos es el manejo preciso del guaraní, que junto al español es idioma oficial en Paraguay y de uso cotidiano en buena parte de la población.
En la actual campaña Duarte ha sabido aprovechar esta capacidad y suele hacer emotivas interpelaciones en sus manifestaciones en la lengua indígena.
Abogado, licenciado además en Filosofía con un posgrado en Ciencias Políticas, su ejercicio profesional estuvo vinculado preferentemente al periodismo.
Fue también profesor de Sociología y Ética en la Universidad Nacional de Asunción y en 1985 recibió el Premio Joven Sobresaliente de la Cámara Junior del Paraguay. Casado con María Gloria Penayo, tiene cinco hijos. AFP