GUSTAVO LABORDE
El martes tendrá lugar en Montevideo un concierto que pese a no haber ocurrido será histórico. Por primera vez Rubén Rada, Hugo y Osvaldo Fattoruso y Charly García —padres fundadores del rock rioplatense—compartirán un escenario.
Esta reunión está cimentada no sólo en la mutua admiración que existe entre estos venerables artistas, sino también en algunos encuentros, fortuitos y musicales, que se dieron en el desaparecido boliche El Ciudadano. La primera de ellas fue en ocasión de dos conciertos que Charly García ofreció en el boliche que también supo ser el Sorocabana. En la noche del primer recital, hacia el final de la actuación, Rada subió a tocar un par de temas con el porteño. Al día siguiente el invitado fue Hugo (acompañado también por su hijo Francisco), con quien rindió un emotivo homenaje a George Harrison, por entonces recién desaparecido, tocando temas del ex beatle como Something y Here comes the sun. Otro encuentro ocurrió también en El Ciudadano durante un recital de Rada, en el que García estaba como público (al día siguiente presentaba su disco Influencia en el Plaza) y esta vez fue él quien devolvió la gentileza al Negro, cuando subió a tocar Dedos junto a él y su banda. No por casualidad el mentor de esta concierto que reúne a estas cuatro glorias de la música del Río de la Plata es Danilo Astori (hijo), quien fuera dueño de El Ciudadano.
PUBLICO. "Esto es un concierto pensado para que goce la gente", explica Rubén Rada. "La verdad que si fuera pensado para hacer música entre nosotros hubiéramos preferido tocar en un boliche, que es un ámbito más íntimo y adecuado para hacer música y swing entre nosotros. Por eso, esto es por la gente", aclara Rada. Para este concierto especial el Negro ha decidido cambiar de repertorio, entre otras cosas porque no será acompañado por su banda habitual, sino por nada menos que sus amigos del Trío Fattoruso. "En un concierto junto a Charly no tiene sentido hacer los temas de Alegre Caballero, capaz que si fuera junto a Diego Torres, sí, pero con Charly no. Además voy a estar acompañado por Hugo y Osvaldo, que se conocen de memoria mis viejos temas", dice Rada, quien desde hace varios días viene ensayando con Hugo, Osvaldo y Francisco Fattoruso. "Nos estamos divirtiendo un montón, pero hemos tenido que elegir bien los temas, porque si nos ponemos a tocar nos pasamos tres días seguidos". El público que asista el martes al Teatro de Verano podrá escuchar aquellos viejos temas de Rada, que ya casi nunca toca como Golden Wings, De este cielo santo, Candombe pa’l Fatto, Ayer te vi, John Lennon, Eloísa, Muy lejos te te vas y hasta el clásico de Mateo Amigo lindo del alma. "La idea es hacer mucha música, va a haber muchos solos, muchos arreglos y todo eso. Y para eso lo ideal es hacer un repaso por Tótem, El Kinto y Opa", señala Rada.
En los últimos años, en los que Rada tuvo tanta actividad en Argentina, fueron varias las veces que Charly y el Negro coincidieron en diversas actividades como, por ejemplo, la entrega de los Premios Gardel, que han recibido tanto uno como el otro. Claro que la admiración mutua que se profesan el uruguayo con el argentino no es nueva. "Siempre yo hablé bien de su música y él de la mía. Nos conocemos desde hace como 20 años, en especial de cuando yo vivía en Buenos Aires", dice Rada. "Para mí él es un grande, es uno de esos tipos que todos los años compone una canción que la canta todo el mundo. Le pone música a cada momento histórico", elogia el autor de Candombe para Gardel.
PUENTES. Es cierto que Charly García y Rada y los Fattoruso no comparten un mismo estilo musical. Sin embargo, no son pocos los puentes que se tienden entre los uruguayos y el argentino. Todos ellos son, en ambas márgenes del Plata y a su manera, fundadores del rock de sus países (y desde luego, acólitos fanáticos de Los Beatles). Si hay que buscar iniciadores, ese papel es entera y decididamente propiedad de los Fattoruso y sus Shakers. No hay roquero argentino —Luis Alberto Spinetta, Fito Páez, el mismísimo Charly— que no profesen y reconozcan su gran admiración y deuda para con el grupo uruguayo. Extrañamente, eso no pasa en Uruguay, donde el silencio que omite a los Shakers del lugar que merecen en la historia de la música local debería ser estudiado alguna vez.
En dos ocasiones Charly García tributó a los Shakers. La primera de ellas fue en el disco Tango 4, la segunda y más reciente, fue en Sinfonía para adolescentes, el último disco de Sui Generis. En el primer caso data del año 1991 cuando Charly García junto a Pedro Aznar grabaron el super clásico Rompan Todo, una versión apenas reconocible del tema de Los Shakers, que fue cantada, en español, nada menos que por Sandro de América. El segundo fue El chico y yo, que grabó García junto con Nito Mestre, en el año 2000. Por si fuera poco en una entrevista que le realizó El País, en ocasión de esa reunión de Sui Generis y su concierto montevideano, García dijo que le gustaría tocar con Hugo Fattoruso. Al portador del bigote bicolor, no sólo le gusta Shakers, muchas veces ha elogiado la música de Opa, banda que reunió a los Fattoruso y Rada en Estados Unidos y que es muy conocida en el ambiente musical de todo el mundo.
A los breves encuentros montevideanos entre Hugo y Charly, recientemente ocurrió otro en Buenos Aires, en el boliche La Trastienda, donde el Trío Fattoruso estaba dando un concierto y tuvo como público, y luego invitado sorpresa, a García. Según dijo Rada, allí García le habría planteado a Hugo Fattoruso grabar un disco juntos. Lo mismo le habría dicho García a Keith Richards, el guitarrista de Los Rolling. También entre ellos hay puentes tendidos. El argentino y el inglés comparten el mismo técnico de grabación —Joe Blaney— y el mismo estudio —el Electric Lady, de Los Angeles—.
El recital del martes será iniciado por Rubén Rada junto a Trío Fattoruso y luego subirá Charly García con su banda. En el final, obviamente, estarán todos juntos para hacer la delicia del público tocando temas como Dedos y, desde luego, varios de Los Beatles. Obviamente no habrá ensayos: estos músicos tocan de memoria.
Las entradas están a la venta por Red UTS y cuestan 200, 350, 450 y 580 pesos.
Cuatro bandas pioneras
El recital del martes rendirá homenaje a lo mejor del primer rock urugauyo. El rock en el Río de la Plata tuvo dos bandas fundadoras: Los Gatos, en Argentina, y Los Shakers, en Uruguay. Aunque los primeros, liderados por Lito Nebbia, ejercieron gran influencia, fueron Los Shakers, pese a cantar en inglés, quienes enloquecieron a las multitudes (y varios músicos entonces principiantes, como ellos mismos, en ambas márgenes del río). Si bien los creadores de Los Shakers fueron los hermanos Fattoruso, en la vuelta ya andaba un entonces flaquito Rubén Rada, que era considerado una especie de quinto elemento y pese a que no integraba el grupo hasta participaba en los videos de Shakers. La banda, cuyo obra mayor es La conferencia secreta del Toto’s Bar (1968), se disolvió hacia 1969. Crearon temas como Rompan Todo, Never, Never Never y uno genial, que debería ser escuchado a la luz de la historia: Más largo que el ciruela.
Pese a que no llegaron a editar un disco en su momento, otra banda sencillamente maravillosa actuaba en la escena uruguaya entre 1968 y 1969: El Kinto. Este grupo estaba liderado por los genios de Eduardo Mateo y Rada y tenía en sus filas a otros grandes como Urbano, Walter Cambón, Chichito Cabral y Luis Sosa. Para muchos, y no sólo porque estaban Rada y Mateo, fue la mejor banda de la época. Al Kinto se le deben joyitas como Mejor me voy y Suena blanca espuma. No en vano, Jaime Roos le dedicó un canción en homenaje.
En los tempranos años de 1970, Rada forma la banda Tótem, junto a músicos de la categoría de Eduardo Uzeta y Daniel Lagarde. El grupo experimenta con el jazz, el candombe y la fusión y saca tres discos: Tótem (1971), Descarga (1972) y Tótem III (1973), éste último sin Rada ni Lagarde. En este período Rada compuso bellezas como Biafra, Dedos o Eloísa.
Entrada la década de 1970 y ya residiendo en Estados Unidos, los Fattoruso forman otra banda mítica en la que luego entraría Rada: Opa. El grupo, influido por el jazz y la fusión, fue el colmo del refinamiento y quedó en la mejor historia con sólo dos disco como Goldenwings (1976) y Magic Time (1977). En la memoria han quedado temas como Corre niña, Golden Wings y Muy lejos te vas (tema originario de El Kinto).