HOUSTON | EFE
La imagen de las organizaciones del boxeo mundial sigue siendo la de falta de autoridad después que el campeón de los pesos pesados, el británico Lennox Lewis, desoyera la decisión del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y eligiera al canadiense Kirk Johnson como su nuevo rival.
De acuerdo al CMB, Lewis tendría que enfrentarse antes del 21 de junio al estadounidense Mike Tyson, que sigue sin dar señales de vida, y el ganador enfrentarse al ucraniano Vitali Kitschko, primer aspirante de la categoría.
Nada de las dos cosas ocurrieron y Lewis se presentó en Los Angeles para promocionar oficialmente la pelea con el canadiense Kirk Johnson, programada para el próximo 21 de junio.
Tampoco sorprendió el lenguaje utilizado por Lewis para definir su posición dentro del mundo del boxeo al decir de nuevo que era el mejor campeón pesado que se haya visto en mucho tiempo, a pesar que hace 10 meses que no sube a un cuadrilátero.
Pero Lewis sabe mejor que nadie como funciona todo el mundo del boxeo y que los únicos que tienen el control son los promotores y las cadenas de televisión, que son los que de verdad programan las peleas que puedan tener interés para los aficionados, al margen de lo que lo establecen las organizaciones profesionales.
Lo ideal para ver el próximo 21 de junio en el Staples Center de Los Angeles hubiese sido la pelea de revancha entre Tyson y Lewis, pero el ex campeón estadounidense ha dicho que no quiere saber nada por ahora de volver a enfrentarse al rival que lo destrozó en Memphis el pasado mes de junio.
Tampoco parece que vaya a participar en la misma velada que Lewis como en principio los promotores habían establecido, o al menos no quiso estar presente en la promoción con el campeón británico.
Ante este panorama, lo que dijeron tanto Lewis como Johnson, que no podrá aspirar a quitarle el título al británico, no pasó de ser más que un puro formulismo promocional sin ninguna transcendencia deportiva.
Lewis quiso darle algo de validez a la pelea al comentar que el verdadero título era el demostrar en el cuadrilátero quien era el mejor de los dos.
"Hacer una buena pelea y dar un gran espectáculo a los aficionados es lo mejor que se puede conseguir, al margen del título, y siempre que subo al cuadrilátero quiero ser el mejor", destacó Lewis.
Con respecto a la ausencia de Tyson en la conferencia de prensa, y a la ya poco probable posibilidad de que esté presente en la función del 21 de junio, Lewis utilizó como siempre su diplomacia y prefirió hablar de la esperanza que se pueda dar en lugar de criticar al polémico púgil estadounidense.
"Somos optimistas, porque la presencia de Tyson sería un gran aliciente para todos", explicó Lewis. "Los aficionados siempre están dispuestos a ver a Tyson".
Lewis admitió que no sentía ninguna preocupación por la ausencia de Tyson porque no eran sus negocios y su único objetivo era continuar como el mejor campeón del mundo de los pesos pesados.