El caso Abreu

| Jorge da Silveira

La discusión sobre si el futbolista Sebastián Abreu está o no habilitado conmueve al ambiente futbolístico, ya provocó la postergación del partido Bella Vista-Nacional y estuvo a punto de que no se disputara ningún encuentro el fin de semana.

El tema, que debió dirimirse exclusivamente a la luz de las disposiciones vigentes en el país y concretamente en el fútbol, derivó al terreno político hasta límites inaceptables y absolutamente reñidos con la ética y el fair play.

Consecuencia de esas presiones, en muchos casos bajas, fueron las horas de indefinición vividas y el lamentable proceder de la Mesa Ejecutiva de la Primera División, cuya resolución del jueves, cantinflesca, fue el hazmerreir del ambiente futbolístico, pues recomienda tratamiento urgente a un órgano jurisdiccional competente que no dice cuál es, lo que dejó al tema en una total indefinición, sin que nadie supiera quién ni cuándo iba a decidir el camino a seguir.

La falta de valor para proceder en medio de las presiones llevó a esa situación, que hizo que una vez más pensaran quienes se afilian a la teoría de que el fin justifica los medios, que un órgano político, Asamblea de Clubes, decidiera el futuro del jugador. Absurdo. La resolución se tomaría en función de intereses, como ya pasara otras veces, para vergüenza de quienes aman al deporte y piensan que los temas deben decidirse como corresponde, aplicando las normas vigentes por parte de los órganos competentes establecidos por la AUF, que para eso están.

Hasta ahora no habíamos escrito sobre el tema. Nos limitamos a escuchar a las partes para que expusieran sus argumentos, por entender que cada uno debía defender como lo creyera pertinente sus intereses para que la opinión pública estuviera informada.

Ocurre que se ha caído en actitudes inaceptables. El vicepresidente de la AUF, Juan P. Damiani, amenazó al Gerente Cr. Sureda con su despido delante de dos dirigentes del Club A. Peñarol. Nos parece un desatino total. Si como jerarca quería averiguar algo, lo pudo llamar solo. Si discrepaba con su proceder debió decírselo e iniciar procedimientos administrativos si lo creía conveniente. Jamás anticiparle su cese en términos lunfardos, delante de los dirigentes de Peñarol. Trascendió también que renunciaría a su cargo si Abreu era habilitado. Nos parece otra presión inaceptable.

Nacional presentó un recurso de apelación a la referida resolución de la Mesa Ejecutiva, el que se deberá resolver dentro de los plazos y según los procedimientos establecidos en el reglamento. Resuelve la inacción generada, de difícil salida. El Tribunal podrá decidir el caso en forma definitiva o decir quién cree que es competente para entender sobre el fondo del asunto. Que no es tan sencillo de resolver como muchos lo pretenden, ya que también la Mutual de Jugadores salió a publicitar su posición y argumenta serio en base a disposiciones legales, estatutarias y reglamentarias de nuestro país y normas de FIFA. Incluso el argumento que parecía más contundente para inhabilitar a Abreu, la falta de consentimiento expreso de Deportivo La Coruña, no fue citado por ninguno de los ocho abogados que intervinieron por la AUF como causa de inhabilitación.

Mientras tanto, Abreu está habilitado para jugar. Habrá que ver si quienes son dueños de los derechos de televisión permiten que sigan postergando los partidos de Nacional hasta que se defina el tema. Que bien puede ser con el fallo inapelable del Tribunal de Apelaciones o con el del órgano que éste considere competente para resolver sobre el fondo del asunto. Pueden pasar muchos días.

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