Domingo 27 de abril de 2003- Año 85 -Nº 29352
Internet Año 8 - Nº 2462 | Montevideo - Uruguay
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Uruguayos por el mundo. La ciudad de Sydney alberga a una comunidad que se formó en la década de 1970.Un libro recoge la experiencia uruguaya en Oceanía
La República Oriental de Australia llegó a seis lustros

Un pedazo de patria que anda lejos, pero vive muy de cerca todos los avatares de su tierra natal y nunca olvidada

CARINA NOVARESE

No sólo toman mate, escuchan tango y miran fotos viejas para recordar su patria. La gran comunidad uruguaya que vive en Australia se caracterizó desde sus orígenes, a principios de 1970, por su solidez y dinamismo. Al principio esta actividad desenfrenada se tradujo en la creación de un gran club social y deportivo que sobrevive hasta el día de hoy. Ahora el nuevo gran "producto" de los uruguayos en Australia es un libro que relata la historia de una comunidad integrada por más de 19.000 personas.

"Tres Décadas de la Emigración Uruguaya en Australia", es el primer volumen de lo que pretende convertirse en una antología de la historia uruguaya en el país anglófono. Además, es tal vez el primer relato ordenado de la diáspora uruguaya en el mundo.

Para el actual embajador uruguayo en Australia, Pedro Mó Amaro, el libro es un "primer gran aporte como investigación de fondo sobre la emigración uruguaya. Además ayuda a visualizar mejor al país real. Cuando estamos en Uruguay sabemos que la gente emigró y emigra, pero no sabemos cómo vivieron eso".

El libro es también una muestra más de una colectividad exitosa: "acá los uruguayos son muy bien considerados en todos los aspectos; por su alto nivel educativo, pero también por su participación social constante", explicó Mó Amaro. La obra, publicada recientemente, está dedicada a un destacado miembro de la comunidad uruguaya, Alberto "Pocho" Domínguez, quien murió el 11 de setiembre 2001, a bordo de uno de los aviones secuestrados que impactaron contra las Torres Gemelas. El fue quien, entre muchas actividades, se encargó de la radiodifusión en español en Australia.

30 AñOS. Víctor Avero y su familia partieron de Uruguay en 1974; casi 30 años después aún recuerda con precisión fotográfica las instancias previas y la llegada al nuevo país. Y sigue sorprendiéndose. Pocos saben que en aquella época el gobierno australiano les pagó el 95% de los pasajes: "Me acuerdo que por toda la familia pagué unos 105 dólares australianos, que en esa época eran un poco más que 100 dólares americanos. Pero no era nada", recuerda hoy desde su casa en Sydney.

Desde su barrio natal, Maroñas, hasta Sydney, sus dos hijos y sus seis nietos, pasaron casi 30 años y una historia extensa de colaboración en una comunidad que recién llegada intentó adaptarse al nuevo país construyendo referentes que los unía a los inmigrantes entre sí y con su país de origen.

Avero se fue a Australia por motivos mitad políticos y mitad económicos, como buena parte de los uruguayos que lo hicieron antes y después que él. Su familia siempre había sido batllista y en ella la política era un tema casi excluyente; con el tiempo Víctor y su esposa comenzaron a militar en el grupo que lideraba Zelmar Michelini en el Frente Amplio. El se había formado en la UTU y era tornero y ella trabajaba como obrera en una fábrica textil

El hecho de que ahora viva cómodamente en Australia, se dedique a leer todo lo que llega a sus manos sobre el tango —es representante de la Academia Nacional de Tango— y escriba poemas desde su retiro laboral, no significa que haya olvidado "aquellos" años. Bajo la luz de esos recuerdos, ahora dice que la decisión de irse de Uruguay la tomó cuando escuchó al entonces presidente Juan María Bordaberry referirse a quienes se iban como "esos malnacidos". "Para mí eso fue el ‘hasta aquí llegamos", dice Avero. Y así comenzó su aventura hacia Australia, junto a su esposa y dos hijos de cinco y siete años.

Tal como explican varios de los emigrantes uruguayos en el libro, el por qué de haber elegido Australia era una combinación de muchos elementos, pero pesó sobre todo la política clara sobre inmigración que existía en ese país. "Cuando llegábamos se nos estaba esperando y no había sorpresas", dice Avero

Los recién llegados, uruguayos y de tantos otros países, eran alojados en los llamados "hostels", especie de villas residenciales en las que vivían los inmigrantes durante los primeros tiempos.

En esos centros surgieron las semillas de una de las más activas comunidades de uruguayos en el exterior El Club de uruguayos, los equipos de fútbol, las primeras propuestas de aprender el idioma inglés y más tarde de instalar escuelas para que los niños mantuvieran el español, un proyecto que se tradujo en 10 escuelas llamadas "comunitarias", que siguen funcionando en Sydney.

Ni Víctor ni su familia hablaban inglés. Para los niños el aprendizaje fue rápido, a pesar de las burlas de los compañeros de escuela; para los adultos el proceso fue más trabajoso pero terminó con éxito. Más pronto de lo que su optimismo le dictaba, Víctor consiguió trabajo como soldador y en menos de seis meses volvió a ejercer su profesión de tornero.

CANGUROS Y GOLES. Para el embajador Mó Amaro, una de las características de los uruguayo–australianos es su espíritu emprendedor. No es extraño ver en alguno de los cuatros diarios que se publican en español la publicidad de algún negocio de un uruguayo; en una de las últimas ediciones de uno de ellos se publicitaba la inauguración del nuevo local de la confitería Oro, al igual que la nueva sucursal de una inmobiliaria de un uruguayo.

Ese espíritu no se limita a los negocios, dice Mó Amaro. Pocos meses atrás el embajador fue a ver a Peñarol, que jugó contra cuadros australianos. "Cuando llegué al estadio parecía el Centenario, a pesar de que es un poco más chico. Había banderas de Peñarol, de Nacional y de Uruguay, tamboriles y hasta venta de chorizo al pan", recuerda.

Los uruguayos tampoco se olvidan de las fechas patrias. Todos los años festejan la Independencia con un gran picnic en un parque de Sydney. Para asistir hay que pagar entrada. Lo recaudado, unos 80.000 dólares australianos, sirve para comprar equipamientos que son enviados a hospitales uruguayos. Los bailes y espectáculos son también una buena excusa para recaudar fondos, que son enviados a Uruguay en forma de órdenes de compra a favor de comedores infantiles y otras instituciones solidarias.

Según se relata en el libro, el primer intento de celebración conjunta se realizó el 31 de diciembre de 1970. Los recién llegados decidieron reunirse en el Royal National Park para recibir el nuevo año con un gran asado. Cerca de las 11 de la noche, en medio de la oscuridad del parque y mientras ardía el fuego y corrían las bebidas, los uruguayos se vieron sorprendidos por las linternas de varios policías. Casi ninguno de los inmigrantes hablaba o entendía siquiera el inglés, pero intentaron explicar que estarían allí unas tres horas. Las caras de los uniformados indicaron lo que el lenguaje no permitía entender y pronto los uruguayos se tuvieron que ir del parque, con un asado sin terminar. A pesar de la tristeza, a medianoche y en medio de la retirada, pararon todos los autos en medio de una autopista, para brindar por el nuevo año.

No faltan, además de las clases de español, las de tango, candombe, murga y hasta danza folklórica.

Según datos oficiales de diciembre del año pasado, en Australia viven unos 19.000 uruguayos, cifra en la que se incluye también sus hijos. La mayoría reside en Sydney, en particular en un barrio llamado Fairfield, así como en el vecino Liverpool. Allí es corriente escuchar a las personas hablar español y abundan los negocios que en otras zonas no existen, como las fiambrerías donde se venden desde yerba hasta dulce de leche.

TRES GENERACIONES. Casi 30 años después, Víctor permanece unido a su país de origen por recuerdos, pero también por visitas frecuentes, y lectura diaria de diarios uruguayos en Internet. Sus hijos hablan castellano porque Víctor y su esposa se empeñaron en que no olvidaran su lengua natal y decidieron adoptarla como idioma único en su hogar. Los nietos, tercera generación en Australia, ya no manejan con la misma soltura el castellano, pero este año comenzarán a estudiarlo en sus colegios.

"El hijo de uruguayos sigue sintiendo mucho a Uruguay. Debo reconocer que a veces es exagerada la influencia ‘uruguayista’ que se le quiere dar a los niños, porque también se les debe permitir la libertad de elegir", considera Avero.

El libro "Tres Décadas....", además de ser un testimonio detallado de tantos años fuera de Uruguay, es también una muestra de la esperanza que llevaron consigo los uruguayos emigrantes y de lo que lograron. Una frase del uruguayo Alberto Pocho Domínguez, citada en el libro, seguramente resume el sentir de muchos de sus compatriotas: "Yo siempre dije que Australia es el país de los sueños realizados".

Inmigrantes de antes y de ahora

La migración hacia Australia fue un proceso relativamente sencillo en los años ’70, cuando miles de uruguayos partieron hacia el lejano país en busca de mejores perspectivas económicas así como de seguridad política.

En ese momento el gobierno incentivaba a los inmigrantes para que eligieran Australia como destino final y les daba las mejores facilidades para que se instalaron rápidamente, consiguieran vivienda y trabajo.

"Salimos de madrugada en un charter, porque tampoco querían mostrar a todo el mundo que nos estaban llevando para su país", recuerda Avero. Además de la perspectiva "utilitarista" —Australia necesitaba a los inmigrantes—, la visión desde el gobierno en ese momento es que se debía ayudar a los inmigrantes porque "ellos lo necesitaban", dice Víctor Avero.

Con el tiempo las condiciones cambiaron. Australia ahora sólo acepta cierto perfil de inmigrantes, que elige según las profesiones que se considera son más necesarias o útiles en ese país.

Por otra parte, es necesario contar con una visa para ingresar al país. Según explicó el embajador uruguayo en Australia, Pedro Mo Amaro, si alguna persona logra "colarse" y entrar ilegalmente, apenas se detecta la infracción se lo detiene por un tiempo.

las palabras

"El 25 de diciembre nos reunimos en el Centennial Park, donde tuvimos diferentes actividades deportivas, y tomamos mate con la poca yerba que tenían en posesión los últimos emigrantes uruguayos". 1971, Club Uruguayo de Sydney.

"Es el viernes 11 de octubre de 1971, el reloj marca las 22 horas cuando ve emprender el viaje en caravana, rumbo a Canberra, para cumplir con una promesa futbolística. Este era nuestro largo y primer paseo fuera de Sydney. Salimos del hostel con una docena de autos, pasando por los hosteles de Hillsdale, East Hills y Villawood recogiendo participantes". 1971, Club Uruguay de Sydney.

"Se forma y debuta la primer murga en Australia ‘Los nuevos emigrantes’. El éxito y la emoción, las lágrimas y los cientos de personas que no pudieron entrar por falta de espacio, pero que igual se quedaron en las escaleras de acceso al club, marcaron a fuego ese día la historia de la institución". 1975. Club Uruguayo de Sydney.

Volver es un sueño

Víctor Avero dice que "la lejanía tiene sus efectos y despierta el alma con inspiración de pretendido verso". Se fue de Uruguay hace 29 años, pero aún recuerda los recovecos de Montevideo.

"Volveré....volveré de nuevo porque no te olvido

Volveré de nuevo porque en mi memoria está,

el sonido joven de mis pasos viejos...

A mirar las grietas con forma de Y griega

de tus calles lindas que siento tan mías

Y me detendré...

a insultar al miedo que me hizo dejarte

y a pedir disculpas si es que me culpaste...

Volveré otra vez....a 18 y Andes

Con esta bronca mía que obstinada y vieja

no quiere dejarme....

Visitar tu noche...

Caminar de nuevo por tu ciudad vieja

y que mi piel se moje

con la niebla espesa que viene del río...

Y que cada ola que muera en la orilla

los reflejos de la luna que traiga consigo...

pinten en la arena de la playa Ramírez

con polvo de estrellas con algas marinas

un cuadro de negros bailando candombe

por la calle Ansina

Me iré despacito por la madrugada...

A beberte ausente sin estar consciente

del tiempo presente

Viviendo el pasado...sintiendo mil voces

gritar con ZELMAR /basta de injusticias!

Uruguay vencerá!

Quisiera sentir tu pulso y el mío...

juntarse y latir con dulce armonía

Después de una noche de melancolía

donde no consigo curar mis heridas...

Despertar de nuevo...gritar y decirte

que quiero otra vez sentir alegría...

Bailar algún tango con la mujer mía

y abrirle la puerta a estas penas mías"


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