Néstor Kirchner, delfín del presidente Eduardo Duhalde, se presenta ante el electorado argentino el domingo como una alternativa de tinte progresista, opuesta a los candidatos de derecha Carlos Menem y Ricardo López Murphy.
Kirchner, un peronista pragmático de 53 años que representa al ala centroizquierdista del partido, hizo un llamamiento a los independientes para que lo respalden en su cruzada por quebrar la paridad técnica que reflejan las encuestas.
"Este 27 de abril, están en juego dos modelos. No hay lugar para equivocarse", dijo el gobernador de la despoblada provincia de Santa Cruz, en plena Patagonia, el vasto territorio sur del país, al hablar en multitudinario acto de cierre de campaña el jueves.
Rodeado por las huestes de seguidores de Duhalde, quien lo ungió su favorito para las elecciones, Kirchner convocó a "peronistas, radicales, socialistas e independientes" a que apoyen su candidatura.
También hizo una convocatoria a "las nuevas fuerzas políticas, sindicales, de desocupados", para que se unan contra el ex presidente Menem (1989-99) y contra López Murphy, el ex ministro de Economía del gobierno del radical conservador Fernando de la Rúa, derribado por una revuelta popular con saqueos en 2001.
"Propongo un plan neokeynesiano sin déficit fiscal, de mucha inversión pública", afirma Kirchner, quien pone como ejemplo su obra en la provincia santacruceña de tan sólo 159.000 habitantes y 244.000 kilómetros cuadrados.
Kirchner, un ex miembro de la radicalizada Juventud Peronista en los turbulentos años 70, librará en las urnas de todo el país una interna de hecho del gubernamental Partido Justicialista (PJ, peronista), contra Menem y contra el efímero ex mandatario Adolfo Rodríguez Saá.
A su vez, está tratando de succionarle sufragios de clase media a la socialcristiana Elisa Carrió, de la Afirmación para una República Igualitaria (ARI), con idénticos argumentos anti-corrupción que la vehemente diputada.
En su afán por ganarse la simpatía del esquivo electorado, en la recta final incorporó a su campaña al ministro de Economía, Roberto Lavagna, quien no hizo ningún milagro, pero logró que el país se aleje lentamente de la peor crisis que se recuerde.
No es casual que mencione a Lord John Keynes, el economista británico que inspiró a Franklin Roosevelt cuando era presidente estadounidense y luchaba contra la depresión, pues toma en cuenta que Argentina está sumida hace cinco años en un pozo recesivo.
AFP