Adolfo Rodríguez Saá, el hombre que declaró la mayor moratoria de la deuda externa de la historia en su fugaz presidencia, vuelve con su sonrisa de candidato, en el centro de una heterogénea alianza populista de derechistas, izquierdistas, radicales y peronistas.
Quien encabezó las preferencias del electorado en los sondeos de agosto a noviembre del año pasado, habría perdido terreno mes a mes hasta retrasarse a un cuarto lugar, con pocas posibilidades de ser uno de los dos candidatos que disputen el previsible balotaje el 18 de mayo, según analistas.
Su prestancia, una eterna sonrisa dibujada en su rostro y la calidez no exenta de paternalismo en su trato con la gente lo asemejan al fundador del movimiento justicialista en Argentina a mediados de los años 40, el extinto y tres veces presidente Juan Domingo Perón.
Designado por Asamblea Legislativa al frente del Ejecutivo tras la deserción de Fernando de la Rúa en diciembre de 2001, este abogado de 55 años declaró la moratoria unilateral de la enorme deuda externa argentina, recibió a las Madres de Plaza de Mayo y visitó la Confederación General del Trabajo (CGT), pero a la semana presentó su renuncia.
"Tomé decisiones que fueron inconvenientes para el grupo que manejaba el poder", argumentó a la prensa el candidato, popularmente llamado "El Adolfo".
"Tenía que elegir entre rendirme y abdicar de mis ideas, pesificar y devaluar en la forma que lo indicaban o perseverar en eliminar la corrupción estructural con un plan de austeridad, una relación correcta y sana con las provincias y poner en marcha el aparato productivo", explicó.
Basó su campaña en promocionarse como buen administrador de una provincia, San Luis (centro), que gobernó por 18 años, ganando cinco elecciones seguidas, todo un récord para el país.
Con la boleta del Frente Movimiento Popular, Rodríguez Saá se rodeó de un heterogéneo grupo de políticos, comenzando por su compañero de fórmula, Melchor Posse, salido de las filas de la debilitada Unión Cívica Radical (UCR).
Acompaña a "El Adolfo" uno de los personajes más cuestionados desde el retorno a la democracia en 1983, el ex militar derechista Aldo Rico, que encabezó dos levantamientos "carapintadas" contra el gobierno de Raúl Alfonsín (1983-89).
Se suma también al entorno del candidato el secretario general del poderoso gremio de camioneros, Hugo Moyano, referente del ala más combativa de la CGT.
AFP