El controvertido ex general Lino Oviedo, a quien las autoridades electorales impidieron postularse en las presidenciales del domingo en Paraguay, anunció hoy desde su refugio en Brasil que podría regresar a su país, en una declaración apuntada a resaltar su papel clave en la política paraguaya.
El ex general, al que una decisión del tribunal electoral impidió participar como candidato en los comicios de este domingo, multiplicó en las últimas horas sus largas intervenciones por radioemisoras locales instando a votar por su delfín político, el ingeniero Guillermo Sánchez.
Sánchez, candidato de la Unión Nacional de Ciudadanos Eticos (Unace), permanece relegado al cuarto lugar con 6,1% en el más reciente sondeo conocido, que señala como favorito al ex ministro de educación Nicanor Duarte (39,3%), del gobernante Partido Colorado.
"Decimos que nos oponemos al Partido Colorado, pero nos presentamos divididos y les servimos el triunfo en bandeja", se lamentó en un reclamo a los dos principales candidatos opositores, el banquero Pedro Fadul y Julio César Franco, segundo y tercero en las encuestas con 28,4 y 16,5% respectivamente.
Fadul, del independiente movimiento Patria Querida, segundo con 28,4%, y Franco del histórico partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), no lograron el jueves un acuerdo para llamar a un voto útil contra los colorados que gobiernan el país desde 1947.
Oviedo agregó en su declaración desde Brasil que esta dispuesto a regresar al país, donde influyentes sectores del partido gobernante pidieron se le enjuiciara por el asesinato en 1999 del vicepresidente Luis María Argaña.
"Si con mi presencia se va a pacificar a Paraguay me presento ahora mismo ante la cruz y que me crucifiquen" señaló Oviedo en las declaraciones publicadas por el matutino Noticias.
El asesinato de Argaña motivó la renuncia del presidente Raúl Cubas y llevaron al poder al presidente del Congreso Luis González Macchi, quien, apoyado en un cuestionado fallo de la Corte Suprema de Justicia, fue autorizado a completar el periodo que concluye el 15 de agosto próximo.
González Macchi anunció hace dos días que instruyó a su embajador en Brasilia para que proteste ante el Gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva, por la participación de Oviedo en la política paraguaya.
Los servicios de seguridad también reforzaron su vigilancia en la frontera con Brasil, especialmente en Ciudad del Este (330 km al este) dividida de Foz de Iguazú (Brasil) por el Puente de la Amistad sobre el caudaloso río Paraná.
Esta semana se incautaron 50 cajones con propaganda proselitista a favor de Sánchez que provenían del lado brasileño.
Macchi ha reiterado en varias oportunidades que Oviedo "tiene toda la libertad de regresar cuando quiera" pero que debe cumplir una condena a 10 años de cárcel que le impuso una corte marcial en 1998 por una intentona golpista, que el ex general desmiente de plano.
Tras la caída de Cubas, Oviedo huyó a Argentina y luego a Brasil, país que negó una petición para su extradición presentada por el gobierno de González Macchi.
Desde allí en sus alocuciones radiales insiste en que él será el presidente de Paraguay si su pupilo Sánchez es electo.
Un fuerte rumor sobre un inminente retorno de Oviedo a Paraguay se difundió el jueves por las redacciones, las sedes de las campañas y en los comentarios callejeros, pero Sánchez desvirtuó los dichos.
"El general no tiene garantías jurídicas para someterse a un proceso en el país porque los ministros de la Corte dependen del humor de los mandamases del poder" dijo Sánchez hoy. AFP