CONSULTORA SERAGRO
El ambiente está afectado por una serie de acontecimientos que tienen directa incidencia en la formación de los precios. A la hora de informar, e intentar cuantificar los movimientos de las cotizaciones, debe tenerse en cuenta que se trata de una mercadería heterogénea, con una gran variabilidad de los lotes dentro de cada categoría, y aún en los ejemplares dentro de un mismo lote; los precios lo reflejan; al decir de un operador, "están desparejos".
En el mismo sentido, es recién en esta época que empieza a generalizarse la oferta de la producción y de los descartes del establecimiento. Los tactos y boqueos en los rodeos de cría, preparan los lotes de vacas de invernada, que parece que serán cuantiosos, ya que hay muchos vientres fallados; mientras tanto, están empezando los destetes masivos de terneros, que proporcionan la gran masa de reposición, que se comercializa año a año por esta época, de la cual puede obtenerse una idea precisa de las expectativas vigentes en el sector.
BRECHA DEL 60 %. A estar a los precios que informan los consignatarios, los terneros livianos en los negocios particulares cotizan hasta 80 cts. el kilo en pie, mientras los pesados (que hoy son los más comunes, porque la bonanza forrajera les aportó un estado y un desarrollo inusual), reciben una baja de un par de centavos, y llegan a 76 cts. el kilo. Los novillitos, en el entorno de los 200 kilos, los consignatarios los informan cotizando hasta 68 cts. el kilo en pie.
Con esos valores, la relación de reposición, se ubica en niveles bastante por encima de la unidad. Hoy, según la pizarra, un kilo de ternero vale 38% más que un kilo del mejor novillo gordo. También puede decirse que con un kilo de novillo gordo se compran 725 grs. de ternero. Todo eso, sin tomar en cuenta los gastos, que sin duda son considerables, tanto en la compra como en la venta; como una referencia, hay que sumar entre un 8 y un 12 % (comisión, gastos y fletes) en la compra, y un 6 % en la venta (impuestos y comisiones, sin flete). El kilo de ternero comprado se iría a 87 cts. (promedio), y el kilo de novillo vendido en frigorífico quedaría en 54,5 cts. Agregando esos costos, la relación de precios entre el gordo y la reposición con terneros, queda en 1,6: un kilo de ternero vale 60 % más que el de novillo. Sin llegar a esos extremos, la cuenta es similar para todas las descripciones. Por supuesto que si el negocio de compra o de venta se hace en forma directa, sin participación de intermediarios, y si no hay transporte del ganado, los costos serán menores, pero la inmensa mayoría de las compras de reposición se hacen en ferias, y el grueso de los embarques se hacen a través de comisionistas.
TRANSITORIO. Esta situación bastante insólita, parece insostenible en esos valores: o aumenta el gordo, o baja la reposición, podría pensarse. Y el funcionamiento del mercado de embarque confirma esta impresión: la caída en picada de la faena, revela —además de las dificultades de colocación de la industria—, la reticencia de los ganaderos a vender a estos precios, mientras exista esa relación de precios con la reposición.
En realidad, se trata de un episodio de la coyuntura, motivado por las dificultades circunstanciales en las exportaciones a Canadá (que algunos voceros de los ganaderos ponen en duda), el retiro estacional de las cuadrillas Kosher, y la falta de mercados alternativos de valor para nuestras carnes. Al mismo tiempo, una serie de factores contribuyen a sostener el precio de los ganados para el campo. Como reseñamos: la abundancia forrajera (que permite sostener, mejorando su estado, a los ganados en el campo); las perspectivas de mejora en los precios de la carne por la próxima reapertura del mercado estadounidense; y la participación en las compras de inversionistas externos al sector, sea mediante capitalizaciones, o pastoreos, u otras formas de ingreso. El futuro se ve mejor que el presente.
Dos y medio contra uno
Un novillo de 30 meses de edad, que se esté vendiendo ahora, bien terminado pesa, digamos, 500 kilos (el promedio general es de 505 kilos). Vendido a 58 cts. el kilo en pie (o U$S 1,08 en 2da. balanza, con 54% de rendimiento), vale U$S 290 bruto, que dejan unos U$S 273 líquidos. Mientras tanto, el ternero de 120 kilos en pie (con destare) vale, según esta cotización, algo menos de U$S 100, que terminan siendo, en el ejemplo, U$S 105 por cabeza.
Aún con estos precios, en el peor momento para los invernadores, un novillo gordo compra 2,6 terneros. Hace apenas un mes, la relación era de 3 a 1.
En la hora
Ya habían zonas secas. Vastas zonas del sur y centro—sur del país; justamente zonas lecheras y ganaderas intensivas, en las que la utilización de praderas y verdeos es moneda corriente, estaban clamando por agua, que les venía faltando en este momento crucial: al borde de las heladas. Se llegaron a perder algunas siembras tempranas —que deberán resembrarse—, pero el daño pudo ser mucho peor. De haber continuado sin llover, el panorama, que sigue siendo auspicioso, pudo haber cambiado radicalmente.