Irán negó hoy acusaciones de Estados Unidos de que está interfiriendo en la política iraquí y dijo que las imputaciones extranjeras terminarían si el país norteamericano delega a las Naciones Unidas la reconstrucción de Irak.
"Admitimos una verdadera democracia y un gobierno conducido por la gente en nuestro vecino país, pero no respaldaremos ningún partido político en particular", dijo el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Kamal Kharrazi en una rueda de prensa.
Describió a los chiítas musulmanes iraquíes como "nuestros hermanos religiosos", pero dijo que Irán no tiene intención de impulsarlos al poder.
Miles de ellos encabezaron el miércoles manifestaciones contra Estados Unidos en la ciudad sagrada de Karbala.
Los chiítas dominan Irak pero fueron oprimidos por el régimen de Saddam Hussein, un musulmán sunita.
El general estadounidense retirado Jay Garner, a cargo de la reconstrucción iraquí, dijo hoy que las manifestaciones contra Estados Unidos han estado influenciadas por Irán.
Un día antes, el portavoz de la Casa Blanca Ari Fleischer dijo que el gobierno norteamericano estaba preocupado "por agentes iraníes en Irak".
"Le hemos dejado claro a Irán que nos oponemos a cualquier interferencia extranjera en el camino para llegar a la democracia en Irak", dijo Fleischer.
Kharrazi rechazó las acusaciones estadounidenses y dijo que las Naciones Unidas deberían tener el "papel principal" en la reconstrucción iraquí.
"Sólo cuando un gobierno de las Naciones Unidas tome el control en Irak no habrá más sospechas y acusaciones de otros países", dijo Kharrazi.
"Debe haber un papel de la ONU, entonces todos serán admitidos para participar de una manera justa" en la reconstrucción de Irak, dijo, y acusó a Estados Unidos y Gran Bretaña de "entregar todos los proyectos a contratistas norteamericanos". AP