Buenos Aires | AP. El candidato peronista Néstor Kirchner prometió hoy que echará de Argentina a los "viejos fantasmas del pasado", en alusión a la tradicional dirigencia política y aseguró que triunfará en una segunda vuelta electoral en la que se enfrentará a Carlos Menem.
"La segunda vuelta va a ser entre nosotros y el ex presidente Menem", dijo Kirchner durante una rueda de prensa con corresponsales extranjeros.
Sin embargo, las últimas encuestas indican que el candidato con más posibilidades de disputar la segunda ronda con Menem es el ex ministro de Economía Ricardo López Murphy, del centrista partido Recrear, a quien Kirchner acusó de "defender el modelo que trajo hambre a la Argentina".
El gobernador de Santa Cruz y candidato gobiernista sostuvo que el voraz crecimiento de López Murphy en los sondeos de intención de voto responde a "una operación de los sectores financieros que quieren una lucha entre casas: una segunda ronda entre Menem y López Murphy" y disparó: "Los sectores financieros quieren un gerente, pero los argentinos necesitan un presidente".
Kirchner, Menem y el ex gobernador de San Luis, Adolfo Rodríguez Saá, son los tres candidatos que el hoy fracturado Partido Justicialista (peronista) presenta para los comicios del domingo.
El gobernador, de 53 años, delineó además los términos de su plan económico, que incluirá una fuerte renegociación de la deuda y el impulso del mercado interno para poner fin a una crisis económica que comenzó en 1998 y que llevó el desempleo al 17,8% y la pobreza al 57,5%.
"El crecimiento del mercado interno es fundamental para salir de la crisis... Van a pagar los que tengan que pagar (en alusión a los grandes evasores) y con ese dinero vamos a generar todos los fondos de inversión que nos permitan financiar obras públicas. Vamos a apostar a las pymes (pequeñas y medianas empresas) y al crecimiento exportador", dijo.
Y agregó: "Proponemos una quita de la deuda, una reprogramación y una quita de intereses. Hablamos de una reprogramación larga y grande que haría bajar los intereses y nos permitiría entrar al mundo... No somos ni el proyecto del default (cesación de pagos) ni el proyecto de seguir pagando con el hambre de los argentinos".
Tras casi un año de negociaciones Duhalde arribó en enero a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por la postergación del pago de 6.760 millones de dólares que vencían hasta agosto de este año.
Este acuerdo, de carácter provisorio, será revisado por el organismo con quien asuma la presidencia el 25 de mayo, ya que entre septiembre y diciembre de este año Argentina deberá pagar unos 6.100 millones de dólares y otros 9.800 millones de dólares en 2004.
Finalmente Kirchner negó que el apoyo que le está prestando Duhalde vaya a interferir en su gestión como presidente al sostener que "bajo ningún aspecto el aparato duhaldista va a tener injerencia en las decisiones que tenga que tomar" y justificó la apatía de la gente en torno a las elecciones.
"En Argentina no hay más cheques en blanco, la gente va a volver a creer cuando el presidente haga lo que prometió en la calle", concluyó.