En Puerto Rico aguardan por la llegada de las carnes uruguayas

| Aseguran los importadores que esperan apertura de EE.UU. para poder llevar un producto que tuvo amplia aceptación

JAVIER PASTORIZA

La carne uruguaya es añorada en Puerto Rico. Por eso quienes desde allí la importan aguardan con creciente expectativa un rápido diligenciamiento de los aspectos burocráticos que permitirán, en pocas semanas más, que el mercado de Estados Unidos —del cual la isla es un estado asociado y que por lo tanto se maneja con las mismas reglamentaciones de su Secretaría de Agricultura (USDA, según sus siglas en inglés)—, deje entrar nuevamente el producto.

"Mayormente llevamos cortes enfriados y también otros para ser industrializados, para moler. Somos los importadores más grandes de Puerto Rico. Llevamos 40 años en el negocio y tenemos firme interés en mantener las compras en Uruguay, que comenzamos a llevar adelante a mediados de los 90 y que debieron interrumpirse por la epidemia de aftosa que sufrieron aquí en el 2001". Quien así se presentó a El País fue el empresario Guillermo García Jr., presidente de Packers Provision Co., de San Juan, Puerto Rico, una isla caribeña, con algo más de 3,8 millones de habitantes, y que es un destino turístico de importancia.

Recordando lo que era la operativa mientras el mercado estuvo habilitado, informó que con su empresa "manejamos entre 10 y 12 contenedores semanales de carne fresca uruguaya, un volumen bastante importante. Cada contenedor transporta unas mil cajas, y cada caja pesa 50 libras (unos 20,5 kilos), o sea que estamos hablando de casi 600 mil libras (50 toneladas) semanales que sólo nosotros llevábamos desde aquí hacia San Juan".

García, que participó en el reciente Congreso Regional 2003 de la Oficina Permanente Internacional de la Carne en Punta del Este, aseguró que esa mercadería, enfriada, principalmente iba a Puerto Rico, por más que "algo de congelado también llevábamos, básicamente para industria".

"Nuestra empresa cuenta con una planta industrial en Puerto Rico y con otra en Miami, hacia donde va también alguna partida para ser luego distribuida en EE.UU", explicó.

PREFERENCIAS. El empresario señaló que el portorriqueño "es un mercado donde los consumidores prefieren la carne producida a partir de ganado criado a pasto. Y por eso es una tradición que debe mantenerse. Es una carne magra, con un sabor particular que le gusta al consumidor de nuestro país".

El importador reveló que luego de proveerse en forma importante en Uruguay, su empresa debió apuntar a Australia y de Centro América. "Australia, con carnes de animales a pasto, está entrando a Puerto Rico en forma muy competitiva, porque sus colocaciones en Japón y en Corea, en los últimos años, se vieron algo restringidas por el temor del consumidor a la Vaca Loca", explicó.

Comentó que Australia, además, diversifica en gran forma su producción en diferentes mercados, balanceando sus colocaciones para así poder vender su carne a los niveles de precios que ambiciona. "Entraron a Puerto Rico a precios competitivos y con carne de buena calidad", aseguró.

"Creo que cuando Uruguay pueda entrar, que esperemos sea en poco tiempo, no tendrá problemas de colocación. Ya tenemos una experiencia en negocios, en embarques, en la calidad del producto, que vamos a reflotar. Hay también una razón de fletes y también, por qué no, la consideración de que somos todos latinoamericanos y que por ese lado también habrá otra preferencia. Nosotros vamos a darle mucho énfasis a la carne uruguaya cuando pueda entrar, con publicidad, promociones y otros apoyos", monologó.

TRABAJO PREVIO. Cuando la carne uruguaya pudo entrar por primera vez, "supo ganarse al consumidor", dijo García. La calidad, el envasado, la seguridad en la provisión y el buen nivel de los frigoríficos uruguayos "facilitó la colocación. Y los precios fueron competitivos".

También aseguró que su empresa ya está trabajando "pensando en lo que será la distribución del producto apenas pueda empezar a llegar. Nuestra firma tiene una división de food service y otra de retail market. Es decir que llevamos la carne, podemos procesarla y llegamos uno a uno a los vendedores, sean ‘colmados‘ o supermercados, restaurantes, cafeterías de las fábricas y hasta los hospitales", precisó.

Un precio razonable

"En Puerto Rico nosotros tenemos la importación y la distribución de algo así como el 65% del total de la carne que se compra. La tradición del consumo es alto, al mismo nivel que en EE.UU. en cuanto a hamburguesas, pero en similar medida se comen bistecs, milanesas, carne guisada y cortes más tradicionales, de elaboración casera", explicó Guillermo García Jr.

Aseguró que el consumidor sabe el origen de lo que come. "Nuestra empresa realiza planes de mercadeo muy importantes, para que podamos tener una buena comunicación con los proveedores en base a lo que nos establecen los consumidores". Por eso García aprovechó el Congreso de OPIC para dialogar con los proveedores sobre el tipo de carne que pretende.

"Nosotros le brindamos a nuestra población, a nuestros clientes, un respaldo de publicidad de cierto standard, que es inmediatamente aceptado por los consumidores. No sólo compramos y distribuimos la carne. También nos preocupamos por promover qué tipo de producto es, cómo y dónde se elabora. Uruguay, por sus características de productor histórico de carnes logradas a partir de pasturas naturales, es un muy buen proveedor. Y nosotros queremos hacer un mercadeo adecuado para que exista una preferencia del consumidor y así, además, darle un precio razonable para la carne uruguaya".

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