Algo para elegir

| Victor Hugo Morales

Quizás los muertos que estrenaba el domingo otoñal, con ese sol cálido que rebotaba en las planicies de la pampa húmeda, tuvieron tiempo de pensar si valía la pena dejar la vida a orillas de una ruta, mientras los ojos se les cerraban y el dolor les insinuaba el final. Estaban allí, boca arriba, cerca de los ómnibus en los cuáles hacía minutos nada más, eran pasajeros que viajaban a un simple partido de fútbol. Habrán pensado "pobre vieja", imaginado la cara de su novia, de su mujer, sintieron que algo les quemaba y no era, precisamente, ese sol apaciguado.

Un rato después, mientras empezaba el partido que iban a ver, yacientes en un hospital, cubiertos totalmente por una sábana, se convirtieron en un número, una estadística, la primera línea del mortificado comentario de los periodistas. Dos muertos dice la crónica. Anónimos, absurdos, infelices.

Morir así, un domingo, cuando recién empieza la tarde... Al anochecer y por decisión propia, vaya y pase. Pero así. Por una trifulca estúpida, sin un solo principio en juego, nada más que por necedad, sin siquiera un enojo verdadero, solamente por la costumbre de armar lío, por el hábito de odiar cualquier color que no sea el propio, es una muerte demasiado imbécil. Una muerte que sólo podría entenderse si para los caídos, la única oferta que les hace la vida es un equipo de fútbol por el cual gritar. Porque si hay esperanzas, trabajo, educación, aprecio por el pellejo propio, no se lo puede arriesgar en una pelea improvisada. No se tira la vida al costado del camino, si hay una ruta que valga la pena.

Más meritorio lo de River, pero más brillante lo de Boca. Allá en Rosario los de Pellegrini ratificaron una racha que se perfila para ser un récord. En la "Bombonera" el Boca de Bianchi proveyó a sus hinchas de algo más que un triunfo. Les ofreció un fútbol incisivo, veloz y preciso. Cada atributo bien representado respectivamente por Tevez, Estevez y Donnet.

Equilibrado siempre, con más presencia en el medio ahora que se recuperó Battaglia y muy chispeante arriba, Boca se aseguró, un rato antes que River, esa condicion de líder que Vélez resignó el sábado a la noche enredado por la astucia del "Zorro" Garisto.

De cara a la próxima jornada, es probable que River salga mejor parado. Pasó el susto de ir a Rosario con una nota alta y ahora tiene la franquicia de recibir a Chicago. Boca, en cambio, debe jugar ante Vélez y cuesta mucho pensar un partido mas difícil para los de Bianchi.

Sin pensarlo dmasiado puede decirse que hay un solo partido mas difícil para Boca. Y es con River. Pero para eso falta todavía, por más que la Argentina empiece a hablar más de eso que de las elecciones. Por lo menos, en el fútbol hay algo para elegir.

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