CESAR BIANCHI
Miramar, nomá’!, ¡de local había que hacerse respetar, eh!", gritó un hincha "cebrita", cuando los jugadores ganadores comenzaron a ingresar al vestuario, luego de derrotar a Danubio 1-0, en el Méndez Piana, claro.
Antes de tanta eufórica celebración, los jugadores de Roland Marcenaro hicieron un gran partido, que coronaron con esa definición de Adrián Speranza en el minuto 65. Fue controlando el partido de a poco, se fue adueñando del resultado conforme pasaba el tiempo.
Comenzó mejor Danubio, que en los minutos 15 y 17 pudo haber abierto el marcador: primero con un golpe de cabeza en "palomita" del "Pato" Sosa que sacaron en la línea y después con un fortísimo cabezazo de Olivera que despejó Bordad por arriba del travesaño. En la recarga lo tuvo Rodolfo López pero no fue. Así fue el primer tiempo, con Danubio ofendiendo tibiamente y Miramar Misiones contragolpeando con eficacia.
A los 30’, en lo que fue la mejor jugada del partido, Ulises Cabrera le hizo un sombrerito a Viera, la "mató" con el pecho y sacó un zurdazo que Barbat, por los aires, sacó al corner. Después Cabrera y López siguieron desparramando gente y fue el lateral Casella el que volvió a esforzar a Barbat con un zurdazo cruzado.
En el segundo tiempo se animó más Danubio con Perrone y el ingreso de Yhoner Toro e Ignacio González. Le quedaron chichones a Perego y Peinado de tanto despejar balones, aunque también fueron eficaces para despejar para despejar el peligro por bajo.
Las cosas cambiaron. Si bien Danubio tuvo más la pelota en el complemento, fue Miramar el inteligente que supo dominar los tiempos y jugar con los nervios del rival.
Y el tiempo fue pasando, y la ofensiva danubiana distó mucho de ser arrolladora. Miramar Misiones lo controló de a poco, y se fue haciendo del partido.
Por eso toda la algarabía, los gritos de júbilo y los apretados abrazos a Roland Marcenaro y sus muchachos. Algo de nostalgia también hubo, ya que cada cinco minutos un locutor de la casa pedía que se acerquen a comprar un número para el sorteo de la camiseta número 9 de Martín Crossa, el goleador que emigró a Suecia.
Los "cebritas" siguen a mitad de tabla, junto a Danubio, pero ahora agarraron viento en la camiseta porque con triunfos ante semejante rival se hace más fácil trabajar a la semana siguiente, como dijeron los propios ganadores.
Hubo una luz de Speranza y Barbat atajó casi todas
MIRAMAR MISIONES. Bordad: Fue importante porque tapó algunas pelotas muy buenas. Cardozo: Prolijo en las subidas y sacó lo que pudo. Peinado y Perego: Sacaron cuanto balón andaba por ahí. Además anularon a Perrone y las llegadas de Barrionuevo. Casella: Mejor en el primer tiempo que en el segundo. Becerra: Ganó más de lo que perdió en el mediocampo. Bolón: No las tuvo todas consigo. Lo complicaron. López: Habilidoso; empezó bien y se fue quedando. Cabrera: Gran jugador. Por momentos pecó de individualista pero hizo la mejor jugada del partido. Speranza: El mejor del trío "creativo" de los locales; además hizo el gol de la diferencia. Simovic: No pesó en el área, como debería. Bermúdez: Entró para batallar y lo hizo. De Castro y Quintana: No trascendieron.
DANUBIO. Barbat: El mejor de Danubio. Atajó muchas difíciles, pero no pudo con una. Silva: No se proyectó y no pudo en la marca. De los Santos: Fue desprolijo, pero sacó unas cuantas. Viera: Buenas y malas en el área propia. Lapolla: Cumplió en su reemplazo a Lima. Pouso: No ganó el medio, como se podía prever. Barrionuevo: No tuvo su mejor partido. Alternó ganadas y perdidas. Sosa: Un cabezazo claro y la buena distribución de siempre. Da Silva: Muy lejos de su nivel. Perrone: Otro que no gozó de una tarde inspirada, pero hizo algunas de las suyas. Olivera: No aportó su estatura y definición al servicio del gol. Toro: Luchó, pero lejos del área. Anchén: "Fauleó" con frecuencia. I. González: Pocos minutos en la cancha.