Juan Pablo II dio a conocer ayer la decimocuarta encíclica de su pontificado, en la que exalta la necesidad de respetar el valor tradicional de la Eucaristía e invita a los cristianos a asumir un fuerte compromiso por la paz en el mundo.
En el día en que la Iglesia conmemora el Jueves Santo, el Papa hizo un fuerte llamado para que las normas litúrgicas sean observadas con gran fidelidad durante la celebración de la Eucaristía.
Juan Pablo II, con aflicción, volvió a hablar hoy de las guerras y las injusticias que "ensombrecen el horizonte de nuestro tiempo en un mundo globalizado, en el que los más débiles, los más pequeños y los más pobres, parecerían tener muy poco que esperar".
La tarea de los cristianos es "contribuir, a la luz del Evangelio, a la edificación de un mundo que sea a medida del hombre y que responda plenamente al diseño de Dios", recordó el Papa en su nueva Encíclica.
En las 77 páginas del documento, Juan Pablo II denunció sobre todo los abusos litúrgicos y ecuménicos "que se cometen contra el sacramento de la Eucaristía" e invitó a respetar la "tradición, pidiendo que quienes se acerquen a la comunión que lo hagan en estado de gracia".
El Papa no citó explícitamente a los excluidos, como los divorciados o las parejas que conviven libremente, pero aludió con claridad a dos temas muy sentidos por él.
La Eucaristía es un verdadero banquete en el que Cristo se "ofrece para alimentarnos" afirma la Encíclica, que reafirmó el dogma de la Iglesia católica según el cual en ese sacramento el vino y el pan se transforman verdaderamente en la sangre y el cuerpo de Jesús, mientras que los protestantes le atribuyen sólo un valor simbólico.
La Encíclica invitó a los cristianos a "no alimentar ambigüedades con respecto al don de la Eucaristía, absteniéndose de participar en la comunión distribuida por hermanos separados de la Iglesia" -los cristianos no católicos, como los ortodoxos- hasta que sea restablecida la integridad de "estos vínculos".
ANSA