El "bombardeo" de Montevideo

Por Rebar

Apelo a la memoria, y le ruego que asegure la fidelidad del relato de un episodio ocurrido hace sesenta años.

Flamante gobierno del Dr. Juan José de Amézaga. En la cartera del Interior se desempeñaba un distinguido ciudadano, de relevante actuación en altos planos de la sociedad. El Jefe de Policía de Montevideo exhibía antecedentes brillantes para tal cometido, y contaba con la aprobación general. Una mañana, el coche del Ministro iniciaba el recorrido de costumbre hacia la sede ministerial. Partió de Avenida Brasil casi Bulevar Artigas, y enfiló por éste hacia 18 de Julio. De pronto, el chofer quedó paralizado y el Ministro se sobresaltó. En larga cadena por los canteros del Bulevar, decenas y decenas de agentes de policía estaban tendidos apuntando con fusiles, aparentemente prontos para disparar. ¿Qué era aquello?... ¿Un motín?... ¿Sublevación del cuerpo policial?... ¿Un operativo descomunal para cercar y apresar a una banda de delincuentes?... Nada de eso: era, simplemente, que el Jefe de Policía había dispuesto un simulacro a fin de pulsar la respuesta de sus efectivos ante una emergencia, en momentos en que la Segunda Guerra Mundial atravesaba por su etapa más candente y cualquier cosa podía suceder. Pero el Jefe cometió un "pequeño" error: omitió informarle de su decisión al Ministro, quien se sintió ofendido y casi enseguida renunció.

Recordé el hecho hace pocos días, cuando el intendente Arana (obviamente con el V.B. de su superior, que no necesito nombrarlo) ordenó el "bombardeo" de Montevideo.

Al parecer, lo que buscó el jerarca de la IMM fue sensibilizar al pueblo en cuanto a los horrores de la guerra, con su secuela de muerte y destrucción: si así fuere, habría que aplaudir a don Mariano, quien... ¡al fin!... encontró la forma de demostrárnoslo a los tarados montevideanos que vivíamos sin medir el alcance de esa fatalidad histórica.

Yo mantengo otras suposiciones: 1) creo que lo que quiso demostrar Arana con esta parodia de "bombardeo", es que luego de un ataque por aire y por tierra (del agua hablaré después), Montevideo podría quedar peor de lo que está: si ahora, al "meter la pata" en un pozo, los capitalinos la sacamos barata con un esguince de tobillo, de caer en un cráter nos fracturaríamos todo lo que tenemos para fracturarnos; 2) el simulacro —con sus imaginarias víctimas— serviría para ensayar nuevas calificaciones presupuestales: "muerto municipal" o "herido comunal", que cobrarían sueldo mensual pero aparecerían sólo en "derrumbes" de este tipo; y 3) se tendrían pautas para implantar un nuevo impuesto —la tasa de reconstrucción—que se cobraría por adelantado a la vista del simulacro y de lo que podría acontecer en una futura realidad.

Dije que del agua hablaría después: pienso que a los "muertos" y "heridos" habría que dotarlos de buenas capas impermeables, porque cuando una inoportuna lluvia se desató en medio de "la representación", unos y otros salieron corriendo para no mojarse.

Este temor al agua preocupa bastante a los creativos de la Intendencia, que estaban manejando un plan para el "bombardeo" de Montevideo desde el mar, a cargo de la flota de "BUQUEBUSH".

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