ROMA
Todas las fuerzas políticas italianas y el Vaticano han condenado la ola represiva desatada por el gobierno de Fidel Castro contra los opositores, que ha tenido como consecuencia 75 condenas de cárcel, incluyendo algunas perpetuas, y tres fusilamientos.
El pequeño Partido Comunista fue el único que no se sumó a las críticas a la ola represiva cubana, que según la prensa se produjo aprovechando que los ojos del mundo estaban puestos en Irak.
En un país profundamente dividido, las fuerzas de centroderecha del gobierno de Silvio Berlusconi y las opositoras de centroizquierda coincidieron esta vez, una de las muy pocas veces, en su neta condena al régimen de Castro.
Ayer, al inicio de la sesión parlamentaria convocada para decidir sobre la ayuda humanitaria a Irak, el presidente de la Cámara de Diputados, Pier Ferdinando Casini, pidió al canciller Franco Frattini que informe al Parlamento sobre la situación en Cuba.
REPRIMENDA. El secretario general del ministerio de Relaciones Exteriores, Giuseppe Baldocci, convocó el lunes al embajador de Cuba para comunicarle toda la desaprobación y la preocupación del gobierno italiano por la ola de arrestos y condenas de disidentes políticos cubanos.
El fusilamiento de tres hombres que habían intentado el secuestro de una embarcación para huir a Estados Unidos provocó también un profundo impacto en el Vaticano.
L’Osservatore Romano lo definió como un "hecho triste", al igual que las graves condenas de cárcel aplicadas a disidentes políticos.
El diario del Vaticano publicó una dura nota de los obispos cubanos, en la cual se dice que "nadie debe decidir la muerte de otras personas, como remedio a acciones criminales, sobre todo cuando esto se realiza a través de un proceso sumario".
El diario La Repubblica publicó una carta abierta dirigida al papa Juan Pablo II por la esposa del poeta cubano Raúl Rivero, condenado a 20 años de cárcel por delito de opinión.
"Le rogamos, Santidad, para que usted se dirija al gobierno de Cuba para ayudar a quienes han sido injustamente condenados. Solamente a través de usted, podemos esperar de suavizar el corazón de nuestros gobernantes", señala la carta de Blanca Reyes.
Las poderosas confederaciones sindicales italianas también expresaron su condena, a través de sus secretarios generales que enviaron una carta dirigida a Castro. AP