Joao Arcanjo Ribeiro está preso, también su esposa y un uruguayo que se desempeñaba como testaferro del jefe del crimen organizado brasileño en Uruguay. Los investigadores de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) se enfocan ahora a desvelar lo que se cree sería una de las operaciones de lavado de dinero más grandes de las descubiertas en el país.
Los detalles de la extradición de Ribeiro y su esposa fueron analizados ayer por el ministro del Interior, Guillermo Stirling, y el director de Inteligencia, Luis Pereira Saldías, con el jefe de la Interpol brasileña, Armando De Assis Possa. Si bien la Justicia norteña reclamará también al ciudadano uruguayo procesado, la investigación en torno a la operación de blanqueo se centrará en él como principal responsable. Fuentes de la investigación indicaron ayer a El País que, sobre este hombre en particular, es posible que caiga todo el peso de la ley y su extradición tome más tiempo debido a que primero debería cumplir condena en Uruguay.
Los abogados del "Comendador", por su parte, llegaron en la tarde del viernes en un vuelo charter desde el estado de Matto Groso do Sul y comenzaron la batalla legal por su cliente, junto a abogados uruguayos. Por lo pronto el juez penal José Ferreira procesó a Ribeiro por un delito de uso de documento falso y dispuso su prisión preventiva hasta tanto se sustancie su extradición a Brasil. El magistrado dispuso también la prisión preventiva con fines de extradición para Silvia Chirata, la esposa de Ribeiro, sobre quien pesaba una orden de captura internacional similar a la del "Comendador". Sin embargo, Chirata permanece detenida en la cárcel departamental de Florida, mientras que su esposo quedará detenido en la Cárcel Central de Montevideo, al igual que su testaferro uruguayo.
LAVADO. El uruguayo A.O.O.S., un hombre de 50 años y veterano operador financiero, es el testaferro de Joao Arcanjo Ribeiro en Uruguay. Sobre este hombre recaerá el peso de la investigación que la DNII y la Justicia acaba de abrir tras la captura de Ribeiro.
Esta semana los investigadores de la DNII y de la Unidad de Inteligencia Financiera del Banco Central comenzarán a estudiar a fondo la voluminosa documentación incautada durante los procedimientos que llevaron a la detención del delincuente brasileño. Fuentes de la investigación consultadas por El País indicaron que existían fuertes indicios de que Ribeiro y sus apoderados habían conseguido "blanquear" unos 45 millones de dólares a través de dos bancos off shore adquiridos por Ribeiro y una sociedad de inversión financiera. Se cree que también la maniobra podría alcanzar a bienes inmuebles. En el momento en que los hombres de Inteligencia detuvieron a la esposa de Ribeiro, ésta se aprestaba a ultimar detalles para la compra de una estancia en el departamento de Salto. Para ello Ribeiro con un nombre falso había abierto una cuenta corriente en el Banco República con un depósito de 180 mil dólares, cifra que se cree sería entregada al signar los títulos de propiedad del campo.
FACHADA. El grupo JAR, las iniciales de Ribeiro, es un pulpo de empresas legales con intereses en las más diversas áreas. Las inversiones del grupo llegan a Estados Unidos y Alemania, donde Ribeiro terminaba de concertar importantes negocios.
Este ex policía de 52 años se inició como prestamista, aún siendo agente policial. Comenzó a cimentar su fortuna con el llamado "jogo do bicho", una popular quiniela que levanta apuestas millonarias en el sur de Brasil. Pero poco a poco Ribeiro conquistó una imagen de "hombre de negocios" y su nombre fue unido, por ejemplo, a la cadena hotelera Colibrí, a uno de los shoppings más grandes de Matto Groso, a haciendas con más de cinco mil hectáreas, una fábrica de aviones, un casino, y una compañía petrolera. Se estima la fortuna de Ribeiro en más de 700 millones de dólares y los investigadores de la Policía Federal lograron probar una evasión fiscal de 200 millones de dólares en los últimos cuatro años.
A su llegada a Montevideo, Ribeiro alquiló una residencia en la calle Mones Roses al 6996, en Carrasco. Adoptó un perfil bajo en cuanto a sus posesiones. Había adquirido un automóvil Volkswagen Gol para sus desplazamientos y no se relacionaba con nadie fuera de su círculo de allegados.
Aunque hasta el momento no ha surgido ninguna prueba en tal sentido, la posibilidad de que los casos de las avionetas en manos de narcotraficantes ocurridos en Cerro Largo y en Lavalleja estén conectados con la presencia de Ribeiro en Uruguay es también explorada por los investigadores. Cabe recordar que los tres misteriosos ocupantes de la avioneta robada en Minas siguieron viaje hacia Matto Groso, donde Ribeiro había afincado su poder.