La ejecución sumaria de tres asaltantes cubanos que pretendía huir a Estados Unidos tras secuestrar un barco originó una ola de indignación en el mundo.
Sólo el presidente venezolano Hugo Chávez, entre los mandatarios consultados, rehusó pronunciarse sobre las ejecuciones y las condenas a disidentes en Cuba, alegando que eso sería una "injerencia" en la soberanía cubana.
"Ellos tienen sus leyes, tienen sus aparatos de justicia", indicó Chávez en rueda de prensa con corresponsales extranjeros.
Legisladores que participan en la 108 Asamblea de la Unión Interparlamentaria en Santiago de Chile condenaron enérgicamente las ejecuciones en La Habana.
El presidente del senado chileno, Andrés Zaldívar señaló que lo ocurrido en Cuba es un gran error cometido por el gobierno de ese país y Fidel Castro tendrá que darle explicaciones a la comunidad internacional.
"Cuba no puede tratar de hacer lo que quiera, por respeto a la vida; esto es un asesinato, esto me recuerda tiempos de la dictadura que nosotros también vivimos y criticamos", añadió Zaldívar, que durante la dictadura de Augusto Pinochet fue expulsado de Chile.
En Europa, el Gobierno español aseguró que los episodios en Cuba son "la demostración de que Fidel Castro es un tirano".
"Espero que la comunidad internacional condene estos hechos y que todas las personas que creen en la libertad, en los derechos humanos y en que no deben existir tiranos en el mundo, también lo hagan", manifestó el vicepresidente Mariano Rajoy.
En estos últimos días, recordó Rajoy, se han celebrado además una serie de juicios en los que varias personas, entre ellos periodistas, escritores e intelectuales han sido condenados a penas de entre quince y veinte años de cárcel.
SALVAJADA. También el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y la coalición Izquierda Unida (IU, de mayoría comunista), expresaron su "condena más rotunda" por las ejecuciones.
El diputado socialista español Luis Yáñez señaló a EFE que estas ejecuciones son una "auténtica salvajada" del presidente cubano, y que se han llevado a cabo después de un proceso judicial "sin la menor garantía jurídica" y en un episodio en los que no hubo "muertos ni heridos".
Para IU, la aplicación de la pena de muerte en Cuba constituye "no sólo un error político sino una tragedia humana de primera magnitud".
La organización Human Rights Watch se sumó a las condenas y señaló que la ejecución, menos de dos semanas después del crimen del que estaban acusados, "muestran un desprecio flagrante al derecho a la defensa".
En Miami, el exilio anticastrista calificó de "barbarie" propia de un "régimen criminal" la ejecución sumaria.
Según datos de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, más de cincuenta reos esperan su ejecución en los llamados "corredores de la muerte" de las cárceles de la isla. AP y EFE