En la tarde de la víspera Liverpool presentó un escrito en la Asociación Uruguaya de Fútbol reclamando la deshabilitación de Sebastián Abreu.
El documento, con la firma del presidente José Luis Palma, el secretario Héctor García, y los delegados de la institución, Dr. Hugo Rodríguez Carrasco y Mateo Coll plantea su pedido en varios puntos, entre los cuales se destacan: a) el que establece que, según entienden los negriazules, el consentimiento de la transferencia del delantero de Nacional —que, precisamente, será rival de Liverpool el próximo domingo— vino desde el Cruz Azul, de México, que es el club en el cual el jugador estaba en préstamo, en lugar de haber venido —como correspondía, de acuerdo con lo que señala la FIFA— del Deportivo La Coruña, que es en realidad la entidad que es propietaria del pase del futbolista; y, b) el que indica que la autorización del pase para Nacional se extendió hasta el 30 de junio, pero llegó el 4 de abril, lo que hace que —aún por pocos días— no se complete el plazo mínimo de 3 meses que se exige reglamentariamente para las situaciones de este tipo.
NACIONAL. El caso fue pasado a la Mesa Ejecutiva que ahora es la que puede deshabilitar al futbolista y, si lo hace en esta jornada, no podrá jugar el domingo ante los negriazules.
En este momento el jugador está habilitado, ya que tanto la Gerencia de la AUF, como el Jefe de Administración mantienen la posición de que el jugador ha cumplido con los requisitos reglamentarios para poder jugar.
A su vez, Nacional se rige por lo expresado por la AUF, por intermedio de la Gerencia y la Administración. Además, los delegados tricolores, Dres. Hernán Navascués y Alejandro Balbi, sostienen que la habilitación está avalada por un sector de la AUF que es apolítico. Por lo tanto, en el caso de que la Mesa Ejecutiva, que es un organismo político, entienda que el jugador tiene que ser deshabilitado, entonces, los tricolores le retirarán la confianza a los miembros de la Mesa Ejecutiva y a su vez solicitarán que se remueva la misma.