Veinticuatro horas después de entrar en la ciudad vieja y ocupar el palacio presidencial de Basora (sur de Irak), último reducto de la resistencia iraquí, las tropas británicas instalaron retenes y cuarteles en toda la localidad, que por primera vez en casi dos semanas vivió una noche tranquila.
"No hemos dormido en las últimas 24 horas pero en la ciudad ha reinado la calma. Hemos registrado casas, automóviles, camiones, personas sospechosas yno ha habido incidentes", declaró a la AFP Alex Grant, miembro de la 42a. compañía de los Royal Marines británicos.
Entre los objetivos prioritarios de sus registros figuraban la sede del gobierno local, que fue prácticamente destruida, los domicilios de miembrosdestacados del partido Baas (en el poder en Bagdad) y las sedes de organismos oficiales, comprobó la AFP.
Los primeros camiones de ayuda humanitaria con agua y comida llegaron a la ciudad a mediodía escoltados por los soldados británicos, que tambiéndistribuyeron toneladas de azúcar, harina, té o arroz que habían sido robadas y posteriormente recuperadas por los militares.
Mientras tanto, numerosos ciudadanos siguieron saqueando instituciones, hoteles y casas privadas ante los tanques británicos, que por miedo a tumultosy violentos enfrentamientos no hicieron nada para impedirles que siguieran desvalijando la localidad.
Decenas de iraquíes se enfrentaron a los responsables militares debido a su indiferencia ante los saqueos, que están dejando la ciudad literalmente arrasada. Muchos otros criticaron los métodos empleados por los militares en su ofensiva.
Pese al caos reinante en las calles y las miles de huellas de la batalla de los últimos días presentes en edificios humeantes, calzadas destrozadas pormorteros y miles de impactos de proyectiles en paredes y automóviles, Basora comenzó a recuperar su vida normal.
Muchos comercios fueron abiertos, hubo pan recién hecho y carne fresca en las tiendas.
En los hospitales, se hacían recuentos de los heridos y muertos durante los enfrentamientos.
El número de víctimas sigue siendo por ahora un misterio y el de heridos supera el millar, según el cirujano Muayad Jumah, que trabaja en el SaddamTeaching hospital, el mayor de la ciudad. AFP