El gobierno argentino admitió hoy que la paridad que revelan las encuestas entre los tres principales candidatos a la presidencia en Agentina podría generar un clima de tensión al momento de definir al virtual ganador o a los aspirantes a una eventual segunda vuelta una vez cerrados los comicios del 27 de abril.
Sin embargo, descartó la posibilidad de posponer el proceso electoral así como también la asunción del nuevo mandatario el 25 de mayo en caso de que alguno de los candidatos custione el resultado de los comicios.
"No queremos ser ingenuos. Sabemos que si hay mucha paridad entre más de dos candidatos y entran sólo dos al ballottage, el que eventualmente pudiera salir tercero no sólo va a prestar mucha atención sino que es posible que en su momento haya tensión", dijo a periodistas el ministro de Interior, Jorge Matzkin.
"Esto es algo que va a ser inevitable", agregó.
Hasta el momento, ningún sondeo otorga más del 20% de intención de voto a los candidatos con mayor respaldo: los peronistas Néstor Kirchner, candidato del gobierno, y los ex presidentes Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá.
Si ningún postulante obtiene el 45% de los sufragrios el 27 de abril, tal como coinciden todos los sondeos, por primera vez en la historia de la Argentina habrá una segunda vuelta, prevista para el 18 de mayo.
Diversos analistas políticos pronostican un proceso eleccionario "embarrado", en el que los candidatos podrían recurrir a la Justicia por cuestionar los resultados finales y hasta no descartan la posibilidad de fraude o que se registren incidentes al momento de la votación.
Toman como ejemplo lo sucedido a principios de marzo en la provincia norteña de Catamarca, donde las elecciones a gobernador debieron suspendenderse a raíz de la violencia desencadenada por partidarios de un candidato peronista, a quien la justicia inhabilitó para postularse como mandatario de ese distrito.
En tanto que en los últimos días locales partidarios de Kirchner y Menem en la provincia de Buenos Aires fueron blanco de ataques con artefactos explosivos.
Otro de los temores es que las tres semanas entre la primera vuelta y la segunda no bastan para realizar un conteo de votos adecuado en todo el territorio del país. Mucho menos los ocho días que separan la segunda vuelta de la asunción del nuevo mandatario.
Frente a este clima enrarecido, el gobierno sin embargo descartó cualquier posibilidad de postergar las fechas.
"De ninguna manera se ha analizado esa posibilidad. Yo puedo reiterarles algo que les ha dicho el mismo presidente (Eduardo Duhalde), nosotros entendemos que la misma noche de las elecciones los argentinos van a conocer el resultado", sostuvo el Jefe de Gabinete de Ministros, Alfredo Atanasof.
"Si hay reclamos, como en cualquier elección, se analizarán dentro del término procesal establecido", agregó.
Para asegurar la transparencia del acto eleccionario el gobierno solicitó en marzo a la Organización de Estados Americanos (OEA) que envíe una comisión de veedores. AP