Un presidente expuesto a las polémicas

| Al salir al ruedo político, Batlle se expone a ingresar en enfrentamientos con actores públicos de segundo orden

ALVARO GIZ

El presidente Jorge Batlle bajó al ruedo político esta semana enfrentando personalmente a quienes cree responsables de las manifestaciones públicas en su contra, una acción politica que lo puede dejar demasiado expuesto a las polémicas con actores públicos de segundo orden.

Tal como sucedió el 21 de febrero en Melo, el lunes pasado en Treinta y Tres, Batlle fue recibido con expresiones de rechazo —con golpeteo de cacerolas incluido—, protagonizadas por pobladores y dirigentes sindicales que viajaron desde Montevideo.

En respuesta, el presidente saludó sonriente y con una mano a los manifestantes, pero no pudo evitar referirse a ellos, minutos después, en declaraciones que hizo a los medios.

"Naturalmente que aquí no está todo el mundo contento. Los amigos que están aquí afuera pidiéndonos que hagamos más por ellos, en primer lugar, tienen razón en pedir, porque ¿a quién van a pedir si no es al gobierno?. El gobierno es el responsable, siempre es el responsable, más allá o más acá de que sea auténticamente responsable", dijo.

Sin embargo, Batlle advirtió que la crisis que el país ha vivido "desde la aftosa en adelante, por suerte (...) no ha sido consecuencia de actos de gobierno".

Y añadió: "Si nosotros no hubiéramos tenido la capacidad en agosto del año pasado de enfrentar la crisis financiera que tuvo el país, sin ninguna duda no habría libertad, ni para nosotros hablar, ni para ellos cacerolear".

Al día siguiente Batlle, demostró que lo sucedido en Treinta y Tres había calado hondo en su ánimo. En rueda de prensa que ofreció en el edificio Libertad antes de iniciar su jornada, acusó directamente al dirigente sindical Juan Castillo de "organizar" la protesta y también aprovechó para arremeter contra el presidente de la Federación Rural del Uruguay, Gonzalo Gaggero, sobre quien remarcó que en el propio departamento del productor agropecuario, "no hubo una sola reclamación" de su sector.

"Es evidente que es una cosa organizada. Cuando se retiraron eran más o menos 150 o 200, si eso les sirve, y no hubo absolutamente ninguna expresión más de ninguna naturaleza, sin perjuicio de que el gobierno ha reconocido, tanto en Melo como en Treinta y Tres, que todo el mundo tiene derecho a expresarse, más allá de que la gente opine que está bien o que está mal expresarse de esa forma (...) Todo el mundo en este país, por suerte, tiene derecho a expresarse", señaló Batlle.

Según el jefe de Estado, Castillo —integrante del Secretariado Ejecutivo del Pit-Cnt—, fue quien emitió la "señal" para que luego del discurso que pronunció un representante local de Treinta y Tres, los manifestantes se retiraran. Asimismo, sostuvo que entre ellos había personal de seguridad del Pit-Cnt.

"Yo me siento muy bien, porque había más de 2 mil personas en la plaza y había ese grupo organizado por el señor Castillo; quiere decir que es un grupo que concurre para eso, y por tanto me siento muy bien", afirmó el presidente.

Por otra parte, el mandatario también apuntó sus dardos hacia Gaggero, dirigente rural que ha cuestionado de forma sistemática al gobierno. "Fíjese usted: yo llegué al departamento de donde es el señor Gaggero. No hubo una sola reclamación del sector que corresponde al que él representa y máxime en su propio departamento, porque la situación agropecuaria en el Uruguay se ha revertido, y la situación industrial vinculada a la agropecuaria también", sostuvo.

Al saber que había sido aludido por el presidente, Castillo dijo que le daba "pena" y que le parece "lamentable" que el jefe de Estado realice ese tipo de comentarios.

"El único responsable de la tensión social que padecen los uruguayos en estos momentos es el presidente" dijo Castillo. Agregó que el mandatario "cortó demasiado grueso". Además, en dos actos que el Pit-Cnt desarrolló el viernes en Montevideo, el presidente fue insistentemente cuestionado por los oradores.

Entre quienes respondieron a Batlle también figuró el presidente del Frente Amplio, Tabaré Vázquez, quien en su audición semanal de CX 36 sostuvo el miércoles que el gobierno es el responsable de la crisis por la que atraviesa el Uruguay y dijo que el mandatario "se tendría que preguntar por qué entre los manifestantes en Treinta y Tres, además de frenteamplistas había colorados y blancos caceroleando".

Recordó además "los papelones (de Batlle) con Argentina, la ruptura de relaciones diplomáticas con Cuba, la ausencia de políticas de vivienda y salud, la falta de políticas de reactivación, (y) la descomposición del sistema financiero", como causa de los problemas del país.

Como ha sido su costumbre, mucho antes de ser electo presidente, Batlle siempre dice lo que piensa, y de ello hay numerosísimos ejemplos a lo largo de su vida, y en sus más de tres años de mandato. Algunos de estos, son de triste recuerdo para el jefe de Estado.

El asunto es que no siempre es políticamente correcto moverse de esa manera, porque se queda expuesto a la réplica de quienes se alude y de quienes comparten posturas politicas de los aludidos. Quienes asumen esas actitudes patoteriles siempre tienen alguien que los respalde.

Tal vez, lo que haya que pensar es si no hubo demasiada quietud de parte de los senadores y diputados que se supone son los voceros del gobierno en el Parlamento y quienes tienen que salir a dar la pelea para evitar el desgaste de la figura presidencial.

Una reacción inmediata de los legisladores, por ejemplo, después de la caceroleada que enfrentó Batlle en Melo, hubiera sido más que oportuna.

Al gobierno del presidente Batlle le quedan por delante todavía dos años de mandato. Es mucho tiempo para que el presidente viva en una situación de polémica permanente.

El jefe de Estado debe lidiar con la peor crisis que ha enfrentado el país a lo largo de toda su historia y eso genera un descontento que constituye un caldo de cultivo ideal que los sectores radicales saben explotar muy bien. Por eso, en vez de derribar puentes debe tenderlos y mostrarse magnánimo aún con aquellos como Castillo, que más de una vez se han pasado de la raya en su forma de referirse al gobierno.

Si Batlle insiste en esta actitud, Castillo, como muchos dirigentes de la oposición, tendrán excusas para continuar con su tarea de capitalizar el malestar de sectores de la población.

Pero aunque esto sea así, no le corresponde al presidente ser quien les responda, máxime cuando en los últimos tiempos ha quedado más que demostrado que las declaraciones publicas ya no son el lado fuerte de Batlle, por el contrario, son muchas veces su talón de Aquiles.

Las pocas ilusiones que aún abriga la gente que lo votó es que el presidente se dedique a gobernar, que recobre los bríos que lo hicieron una figura de la cual sólo se podían esperar ideas revulsivas. Y no que se enfrasque en estériles polémicas con dirigentes sindicales de segundo nivel. Adversarios como esos no deberían valer ni un minuto en la vida de un presidente de la República.

semana de noticias

El lunes, en la Comisión Investigadora Sobre el Sistema Financiero que funciona en la Cámara de Diputados, se produjeron fuertes contradicciones entre los funcionarios del Banco Central que manipularon el expediente sobre el Banco Comercial —el cual contenía un informe técnico donde se establecía que el patrimonio de la institución era negativo—, y del cuál se extrajo un polémico folio.

El martes el equipo económico anunció el inicio de un proceso de consulta con los tenedores de deuda pública para definir las características de un canje voluntario de papeles del Estado nominados en moneda extranjera. La propuesta implementada por el gobierno uruguayo busca reprogramar plazos de vencimientos. El anuncio obtuvo buena respuesta inicial en los mercados internacionales y en los tenedores de bonos locales.

También ese día, el gobierno dio por "cerrada" la controversia que se generó a partir de las declaraciones y actitudes del embajador de Gran Bretaña, John Everard, luego de escuchar sus explicaciones, pero le advirtió que debería haber sido más riguroso en cuanto a "reglas de prudencia y oportunidad".

Durante una visita a la ciudad de Treinta y Tres, en tanto, el intendente de Montevideo, Mariano Arana, dijo que no formará parte de la fórmula presidencial del Encuentro Progresista—Frente Amplio, en las elecciones de 2004.

Por discrepancias con el presidente Jorge Batlle presentó renuncia a su cargo de jefe de la Casa Militar el general del Ejército Ricardo González. El militar fue sustituido por el general Juan C. Couture, quien se desempeñaba como director de la Escuela Militar.

El miércoles, el Herrerismo definió que a través de sus directores en los entes autónomos iniciará una ofensiva para promover la aplicación de rebajas y la unificación de tarifas de esas empresas.

Las autoridades de Secundaria anunciaron que los alumnos de los nuevos Bachilleratos deberán continuar estudiando en función de los viejos programas de Historia, tras las críticas realizadas por los directores blancos del Codicen respecto al texto que habría de aplicarse, elaborado por una comisión de profesores.

Un relevamiento realizado por las autoridades de la Cámara de Senadores reveló que desde su asunción al cargo el 21 de julio de 2002 el ministro de Economía, Alejandro Atchugarry, fue convocado en 23 oportunidades al Parlamento.

El Tribunal de Conducta Política de la Vertiente Artiguista, determinará que no ha habido irregularidades en la gestión del secretario privado del intendente de Montevideo, Mario Areán, en un informe cuya redacción será finalizada este fin de semana y que se presentará mañana a la dirección nacional del grupo frenteamplista.

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