El gobierno del presidente Luiz Inacio Lula da Silva decidió crear 4.500 cargos en la Policía Federal (PF) y otros 500 de Agentes Penitenciarios como forma de combatir al crimen organizado, anunció hoy el ministro brasileño de Justicia, Márcio Thomaz Bastos.
La creación de los 5.000 cargos en el área federal es uno de los puntos centrales de un programa de combate a la criminalidad, que el propio ministro Bastos discutirá hoy con la gobernadora de Rio de Janeiro, Rosinha Matheus, y el secretario de seguridad, Josias Quintal.
"Estamos realizando una enorme inversión en personal técnico, dentro del esfuerzo de transformar a la Policía Federal en un instrumento más eficiente de combate al crimen organizado", dijo el ministro Bastos en una conferencia de prensa.
Con relación a los 4.500 cargos para la Policía Federal, el ministro explicó que "existe una escala que debe ser seguida. En la Academia de la PF se están preparando 1.000 agentes que estarán listos este año".
El resto de los agentes surgirá de un concurso público que será convocado este año. En el programa anunciado por el ministro Bastos está prevista la creación de nuevos cargos de peritos en las áreas de investigación policial.
En tanto, el anuncio de que se crearán 500 puestos de agentes penitenciarios federales dejó en evidencia que el gobierno piensa ampliar su actuación en ese área, ya sea construyendo cárceles federales o asumiendo la administración de complejos ya existentes.
"De esos 500 puestos, 200 serán contratados de emergencia con personal que ya tenga algún tipo de entrenamiento específico. Pero no podemos construir una penitenciaria y federalizar una unidad carcelaria sin que tengamos nuestros propios agentes", explicó.
Poner un punto final a la acción del crimen organizado, dijo Bastos, no es un objetivo que se pueda conseguir en el corto plazo.
Las negociaciones de Bastos con la gobernadora de Rio de Janeiro buscan dar continuidad a la Operación Rio Seguro, que Matheus lanzó en la semana anterior al Carnaval, luego de una ola de violencia desatada por traficantes de drogas y que aterrorizó a la ciudad.
Como parte de esa Operación Rio Seguro, el gobierno federal autorizó la participación de unos 3.000 soldados de las Fuerzas Armadas, que en ese período patrullaron puntos estratégicos de la ciudad con armamento pesado y hasta vehículos blindados.
Esta mañana, sin embargo, las tropas federales retornaron a los cuarteles -donde permanecerán en estado de alerta-, culminando así su patrullaje callejero.
La prensa brasileña fue unánime en apuntar que la presencia de tropas federales en las calles ofreció a los habitantes un clima más evidente de seguridad, aunque los índices de violencia y criminalidad (asaltos y asesinatos) no hayan disminuido. AFP