"En reuniones de familia no se habla de Saddam"

| Sobrino del Presidente de EE.UU., hijo del Gobernador del estado de Florida y nieto del ex presidente George Bush. "Yo viví en la Casa Blanca y trabajé en una olla popular"

JLA

Hubo un George Bush en la Casa Blanca que en 1991 libró la primera guerra contra Saddam Hussein. Un segundo Bush —su hijo George W.—está hoy en la Casa Blanca aprestándose a librar la segunda guerra contra Saddam Hussein. Y también hay un tercer Bush —su nieto, George P.—que por ahora no sueña con la Casa Blanca ni inquieta al presidente iraquí.

Los votantes del Partido Demócrata, sin embargo, empiezan a mirar con recelo a este joven de 27 años, preocupados por la velocidad con que se reproducen los George Bush en la vida política de Estados Unidos.

George Prescott Bush III (hijo del Gobernador del estado de Florida, sobrino del Presidente y nieto del ex Presidente) se marcha hoy de Montevideo, después de una estadía de cuatro días durante los cuales efectuó una visita amistosa al presidente Jorge Batlle ("hablamos de historia, de las civilizaciones de Grecia y de Roma"), llevó medicinas al Hospital Pasteur, anduvo por el centro y se empapó de la vida uruguaya (comió asado, salió a pescar, fue al estadio a ver a Peñarol y los Pumas).

"El embajador (Fernández Faingold) me invitó a su país hace dos meses y he aprovechado las vacaciones de primavera para conocer Uruguay y visitar al Presidente. La familia Batlle y la familia Bush tienen una buena relación. Su presidente asistió a la toma de posesión de mi padre hace un par de meses", explicó.

El día antes de su regreso a EE.UU, el joven Bush mantuvo una entrevista con EL PAIS en la residencia del embajador Martin Silverstein, en el Parque de los Aliados.

—El nombre de Bush está hoy en boca de mucha gente, y no precedido de alabanzas, precisamente. ¿Le causa contrariedad escuchar tantas críticas en los medios y en la calle?

—La verdad es que en yo no he tenido problemas con la prensa. En Texas, donde resido, la gente en la calle no me conoce. Llevar el nombre de George Bush tiene sus dificultades, pero también hay beneficios. Para mí es un honor, un privilegio ser Bush, porque ello me brinda buenas oportunidades de hacer cosa y ayudar a mucha gente.

—¿Se ve a usted mismo dentro de 15 o 20 años en la Casa Blanca?

—¡Ojalá que no! ¡Ja, ja!... Quizás más adelante pudiera tener interés en la política, pero ahora estoy estudiando Derecho y aspiro a entrar al servicio público en el poder judicial, donde no hay espacio para la política. El año que viene entraré a trabajar con un juez federal en Dallas, y ya no podré volver a colaborar en la campaña de mi tío, porque en nuestro país tenemos una ley federal que prohíbe a los empleados del poder judicial cualquier participación en asuntos políticos.

—Usted debe conocer la Casa Blanca de memoria. ¿Cuándo fue la primera vez que estuvo allí?

—La primera vez fue cuando mi abuelo era presidente, entre los años 88 y 92. El primer año me invitaron a vivir con ellos en la Casa Blanca. Tenía 12 años y fue para mí una experiencia maravillosa. Mi abuelo arregló que yo fuera a trabajar en una "olla popular" que está cerquita de la Casa Blanca. Yo iba allí todos los días a ayudar. Esa experiencia fue increíble, porque por un lado aprendí mucho de la vida política, y por el otro, aprendí de la gente que está del otro lado, que no tiene oportunidades, que sufre mucho.

—¿Ve a su tío George en Washington con frecuencia?

—Casi nunca. La última vez fue cuando hizo una declaración en relación con un juicio en Washington y sólo pude hablar con él unos 15 minutos. Hablamos acerca de mis estudios en la Universidad de Texas y de mi futura carrera.

—¿Como es su tío, visto en familia?

—Es un hombre muy serio. Desde el principio de su administración él tomó con mucha atención e importancia su trabajo. No es que sea un tipo completamente diferente, pero ha cambiado mucho desde el principio de su administración. Aunque todavía le encantan los deportes y se sienta a ver en televisión a los Texas Rangers, su equipo favorito de béisbol. Es un fanático del béisbol. Tiene un profundo conocimiento de todos los equipos, de todos los jugadores. Es impresionante.

—¿Se reúnen alguna vez al año todos los Bush?

—Todas las navidades, en diciembre, siempre nos reunimos en Orlando, Florida. Allí tenemos un lugar donde podemos jugar al golf, al fútbol y pescar...

—¿Y cuando se juntan los Bush, hablan de Saddam Hussein?

—¡No, no! No discutimos de política. Supongo que cuando se reúnen en familia un presidente, un gobernador y un ex presidente, la última cosa que quieren discutir es de política. La verdad es que hablamos más de los estudios y lo que hacen los miembros de la familia. Lo que siempre acabamos discutiendo es sobre deportes, sobre béisbol, fútbol americano. A mi padre Jeb le encanta el fútbol americano y siempre que voy a visitarlo a Florida me reserva billetes para algún partido.

—Su madre, Columba, es mexicana, ¿no? ¿Qué siente usted ante esa avalancha de inmigrantes latinoamericanos que llegan a Miami y a otras ciudades de Estados Unidos?

—Hay algunos en nuestro país que tienen miedo de ese fenómeno, pero en mi opinión personal, creo que hay muchos que vienen a los Estados Unidos a buscar oportunidades económicas y aceptan empleos que los americanos no quieren tomar. Desde la firma del Nafta todo ha cambiado. Hay muchas empresas estadounidenses que se instalan en México y muchos trabajadores mexicanos que vienen a Estados Unidos. En mi opinión, estamos en un proceso de cambio. En el futuro se creará una gran zona de libre comercio y habrá más movimiento de las poblaciones, y considero que eso es positivo.

perfil

Hijo de Jeb Bush, gobernador del estado de Florida, y de madre mexiana, George Prescott Bush nació en Houston (Texas) el 24 de abril de 1976. De niño se trasladó con sus padres a Caracas. La familia regresó a EE.UU. en los años 80 y se estableció en Miami. Es el mayor de tres hermanos.

El tercer miembro de la dinastía política estadounidense estudia Derecho en la Universidad de Texas, es militante del Partido Republicano y participó activamente en la campañas para las elecciones presidenciales de 2000 y la gobernación del estado de Florida.

George P. Bush tuvo una activa participación en ocasión de la Convención republicana en donde se proclamó a su tío, George W. Bush, candidato a la presidencia de Estados Unidos.

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