CONSULTORA SERAGRO
Mientras la actividad económica apenas parece despertar de su soporífero letargo, el campo inicia una de las zafras que promete ser de gran volumen en varios de sus rubros principales, con todo lo que esto implica en cuanto a la demanda de empleo y de recursos materiales, así como a la generación y distribución de riqueza genuina en el campo y la ciudad.
La incipiente dinamización que muchos observadores anotan, no vino por el turismo; una vez más, la situación argentina condicionó absolutamente el nivel del movimiento, y la retracción en los viajes al exterior de los vecinos implicó una nueva caída en los números de visitantes a nuestro país. Consecuentemente, los ingresos y los empleos dependientes de esta área no tuvieron la recuperación esperada.
Las estadísticas que relevan el mercado de trabajo marcan, sin embargo, una tímida mejora en el último trimestre móvil informado. Las expresiones del ministro del ramo no adjudican al fenómeno estacional del turismo dicha mejora, sino que las refiere a la mejor performance que registra la agroindustria, el sector que despierta las mayores expectativas en los ámbitos del gobierno.
En efecto, aunque ya se manifiestan en la producción algunas señales de mejora, será en las próximas semanas que se concentrarán los mayores movimientos, más allá de los precios y los resultados económicos finales.
El incremento de la actividad se habrá de registrar tanto en la ganadería como en la agricultura.
AGRICULTURA. En estos días se están iniciando las cosechas de los cultivos de verano: girasol, maíz, arroz en el Norte, las que se irán intensficando con el correr de los días (si el tiempo lo permite) y algo más tarde soja y sorgo. A estar a los datos preliminares, los rendimientos parecen ser satisfactorios, en consonancia con el clima favorable, de abundantes lluvias en los últimos meses.
Al mismo tiempo se están realizando los laboreos para los cultivos de invierno, forrajeros y comerciales, se fertilizan y resiembran los mejoramientos extensivos y las praderas, "se queman" los rastrojos para preparar los suelos, involucrando numerosos agentes y recursos materiales: chacareros, proveedores de semilla, fertilizante y demás insumos, despachos de combustible, talleres mecánicos, torneros, repuesteros, gomeros, etc.
GANADERIA. Y en la ganadería, luego de las vacilaciones conocidas, los embarques de ganado empiezan a consolidar un movimiento intenso, seguramente superior a las 40 mil reses semanales, y con clara tendencia a aumentar sostenidamente en los tres meses venideros. Es altamente probable que supere largamente el medio millón de reses procesadas en el trimestre próximo, y no habrá de bajar mucho en el siguiente. Ese nivel de actividad representa una plena ocupación en la industria, en los proveedores, en el transporte de haciendas y de carne, en los puertos; así como abundante disponibilidad de materia prima para las industrias conexas, como las curtiembres, fábricas de harinas, o de sebos, etc.
En la lechería, hasta ahora el sector más dinámico de la ganadería, se preparan tierras y ya se plantan praderas y verdeos, se ensilan los maíces y sorgos para constituir las reservas imprescindibles para el invierno; trabajos que se realizan a pesar de las dificultades financieras que soportan los tambos. La remisión de leche a plantas, sin embargo, no parece que vaya a recuperarse rápidamente de la caída sufrida en el último año.
Dinámico paisaje agrícola
Tractores rugiendo día y noche sobre los campos: arando, fertilizando, sembrando. Al lado, cosechadoras gigantescas devoran hectáreas de cultivos, llenando camión tras camión, los que se turnan a su lado para acarrear a los tumbos sus vientres buchones hacia los silos o los molinos. El movimiento es febril e incesante, tanto en las chacras como en los puntos de recibo, en los pueblos, en los puertos, donde se alinean interminables filas de camiones, ocupando a las comunidades agrícolas del país, diseminadas por diversas partes del territorio nacional.