Un grupo de científicos instó hoy a la industria farmacéutica mundial a compartir las ganancias que percibe por la venta de medicinas desarrolladas a partir de plantas cultivadas por indígenas.
Los investigadores bolivianos y estadounidenses señalaron que para ello debería haber leyes que protejan el conocimiento de los indígenas.
Se calcula que aproximadamente 7.000 medicinas que se venden bajo receta médica son derivados de plantas que se consumen para malestares estomacales o para conciliar el sueño.
Las bondades medicinales de esas plantas fueron descubiertas por los pueblos indígenas mucho antes de que la industria las convirtiera en productos farmacéuticos.
Los científicos del Centro de Conservación y Desarrollo Tropical de la Universidad de la Florida y de la Universidad Mayor de San Adnrés, en La Paz, Bolivia, indicaron que es necesario promulgar leyes para proteger ese conocimiento.
En un artículo publicado en el número de mañana viernes de la revista Science, los científicos manifestaron que "las empresas que producen artículos farmacéuticos, agrícolas y cosméticos han aprovechado el conocimiento etnobotánico de los indígenas para desarrollar productos comerciales".
Señalaron que el uso de éste plantea preocupaciones respecto a los pagos que se les deben a los pueblos indígenas que lo suministran.
Los científicos citaron el caso de los tsimanes de Bolivia, que tienen amplio conocimiento de las propiedades medicinales de muchas plantas de su país.
La investigación realizada mediante cuestionarios planteados a unos 7.000 tsimanes que viven en unos 100 pueblos de las tierras bajas de Bolivia, indicó que comparten sus conocimientos etnobotánicos de manera voluntaria y sin ninguna intención de lograr alguna ganancia.
"Existe una creciente coincidencia nacional e internacional sobre la necesidad de que haya un consentimiento previo y que los pueblos indígenas compartan los beneficios cuando elementos ajenos utilizan su conocimiento etnobotánico", señalaron.
Sin embargo, el artículo no ofrece cifras sobre cuánto dinero podría aportar a las comunidades indígenas la venta de sus conocimientos a las empresas farmacéuticas. EFE