WASHINGTON | AP
El presidente George W. Bush, al preparar a Estados Unidos para la posibilidad de una guerra, acusó a Saddam Hussein de tratar de engañar a los inspectores de armas de la ONU en vísperas de un crucial informe que hoy presentarán al Consejo de Seguridad.
Bush dijo que Saddam intenta engañar al mundo mediante la destrucción de algunas armas de destrucción masiva mientras construye otras. "Estas no son las acciones de un régimen que se desarme. Son las acciones de un régimen embarcado en un engaño deliberado", dijo el presidente. "Los gestos simbólicos no son aceptables".
El presidente estadounidense dijo que tomará medidas contra Saddam independientemente de si otros países están dispuestos a apoyar a Estados Unidos.
En una extraordinaria conferencia de prensa en horario central televisivo —que fue transmitida en vivo y en directo por los canales de aire estadounidenses—, Bush aseguró que "vamos a cambiar al régimen de Bagdad... Saddam Hussein es una amenaza y no vamos a esperar que sea él quien ataque".
A MERCED. Bush señaló que "el 11 de setiembre demostró lo que los terroristas pueden hacer con cuatro aviones... no vamos a esperar a ver lo que pueden hacer con armas de destrucción masiva".
"No dejaré al pueblo norteamericano a merced del dictador iraquí y sus armas", dijo Bush.
Bush envío un mensaje a los aliados que le están dando la espalda en la búsqueda de una resolución de la ONU que permita el uso de la fuerza contra Bagdad.
Si estas naciones, como Francia, Alemania y Rusia, se niegan a usar la fuerza "incluso como último recurso", entonces el "mundo libre quedará inmerso en riesgos inmensos e inaceptables".
"El riesgo de no hacer nada, el riesgo de esperar que Saddam Hussein cambie de opinión y se convierta en un espíritu bondadoso, el riesgo de que la inacción dará mayor seguridad al mundo, es un riesgo que no estoy dispuesto a correr para el pueblo norteamericano", puntualizó.
Bush dijo que el asunto llegará a un desenlace en los próximos días cuando el Consejo de Seguridad de la ONU vote sobre la nueva resolución respaldada por Estados Unidos, Gran Bretaña y España que autoriza implícitamente el empleo de la fuerza contra Irak.
Confirmó que Estados Unidos someterá a voto una nueva resolución para desarmar a Irak cualquiera sea el nivel de apoyo que reciba en el Consejo.
CHOQUE. La conferencia de Bush se celebró el mismo día en que mostraba mayor firmeza el frente "anti-bélico" en el seno del Consejo de Seguridad.
China se unió ayer a Francia, Rusia y Alemania en anunciar que bloquearía un proyecto de resolución que autorice la guerra. "China suscribe y apoya su comunicado conjunto" que en ese sentido emitieron los tres países europeos el miércoles, dijo el canciller Tang Jiaxuan.
Un voto de "no" por parte de Rusia, China o Francia, que tienen poder de veto en el Consejo de Seguridad, automáticamente derribaría cualquier resolución.
Otras seis naciones entre los 15 miembros del Consejo de Seguridad permanecen sin comprometerse y Washington no ha logrado avances visibles en días recientes para conseguir el apoyo de cualquiera de ellas.
Gran Bretaña, a través de su canciller, Jack Straw, declaró estar dispuesta a negociar el lenguaje del proyecto de resolución, así como a aceptar posibles enmiendas ante preocupaciones manifestadas por diversos países del Consejo de Seguridad.
Fuentes diplomáticas dijeron que Londres estaba circulando una propuesta en el Consejo que daría a Irak un plazo corto, menos de una semana, para demostrar que ya no tiene armas de exterminio.
En Estados Unidos, el líder del opositor Partido Demócrata en el Senado, Tom Daschle, dijo ayer que una invasión de Irak "sería ahora prematura", y que el gobierno no ha conseguido erigir con su diplomacia el apoyo internacional para una guerra que derroque a Saddam Hussein.