Con ropas cubiertas de petróleo y demandando las renuncias de los responsables, más de 100.000 personas marcharon hoy para protestar por el peor desastre ecológico en la historia española.
Un mar de banderolas con los colores azul y blanco de Galicia cubrió las calles del centro de Madrid, en una procesión encabezada por un carro alegórico que representaba al hundido buque tanque Prestige, que se partió en dos y se hundió en noviembre.
El accidente manchó cientos de playas y dejó sin trabajo a miles de personas. Los costos de la limpieza han sido estimados en al menos 1.000 millones de dólares y buena parte del petróleo permanece en la embarcación, a unos cuatro kilómetros bajo el Atlántico, presentado el dilema de cómo retirarlo.
El Ministerio del Interior estimó en unos 100.000 el número de manifestantes, mientas los organizadores -una coalición de grupos ecológicos, laboristas y sociales llamada Nunca Mais- dijeron que habían reunido a más de un millón.
Los manifestantes pintaron en sus caras lágrimas negras y llevaron banderolas y carteles calificando al presidente del gobierno español José María Aznar y sus ministros como personas arrogantes o irresponsables.
"Aznar, ven y limpia nuestras playas", dijo Sara Muinos, mesera de 24 años que vino desde La Coruña como parte de un convoy de cientos de autobuses.
Música de gaita resonó por las calles, como recuerdo de las raíces celtas de Galicia, al noroeste del país. Otros manifestantes hicieron sonar tambores y silbatos.
Un descamisado joven se bañó con lo que parecía aceite de motor, derramándolo sobre su cabeza ante la reacción entusiasta de la gente. AP