Ya se llevó el Globo de Oro a casa y aseguran que probablemente consiga su cuarto Oscar por su interpretación como un actuario de madereros de una agencia de seguros en Las confesiones del Sr. Schmidt. El propio Jack Nicholson aseguró al diario La Nación que se trata del papel menos vanidoso de toda su carrera. No es para menos. Esta vez Nicholson luce desaliñado, barrigón, de cara hinchada y sin afeitar y para colmo de males la vida se le ha pasado sin pena ni gloria. Así comienzan Las confesiones del Sr. Schmidt, película del director Alexander Payne que se estrena el viernes en Montevideo.
Nicholson encarna a Warren Schmidt, un tipo que parece muy sencillo pero no lo es para nada. Se le vinieron los 66 años encima, junto a la jubilación y la viudez. Su hija está a punto de casarse con quien él considera un idiota, y eso no ayuda. Schmidt comienza a mirar para atrás y para adelante, y no se siente bien. Así, decide largarse a la ruta en una suerte de viaje de auto-conocimiento, algo que tenía planeado con su mujer antes que ésta muriera. Está decidida a llegar a Denver y por lo menos ayudar con los preparativos de la boda, pero luego se dará cuenta que su actual cometido en la vida es justamente impedir ese casamiento. Mientras viaja, el desaliñado personaje confiesa sus aventuras a un inesperado interlocutor: Ndugu Umbo, un huérfano de 6 años de Tanzania, con quien se comunica a través de cartas.
"El es solo un tipo agradable de la región centro-oeste que ha jugado con las reglas que le enseñaron", dice el director. "Lo que me interesó fue quitarle todo a este hombre: su carrera, su matrimonio, su hija, el ser padre, todas las instituciones que le habían dado cierto sentido de seguridad. Sin esas cosas, tal vez un hombre deba encontrarse con quien él realmente es. Y tal vez a su edad sea demasiado tarde. Tal vez le falten las herramientas necesarias. Pero también me gustó la idea de la encrucijada en la vida de una persona. Es una época en la que pasas de una fase de tu vida a otra y en el mejor de los casos se supone que debes sentirte orgulloso y estar ansioso por lo que está al llegar. Sin embargo lo que sueles sentir es vacío y alienación. Y la alienación es muy buena para la comedia", agregó Payne.
CENTRO. Todos estaban de acuerdo en que solo Jack Nicholson sorprendería en la piel de Schmidt. El director Payne recordaba las palabras de Polanski: "A Jack no le importa cómo se vea, solo cuentan los resultados". Justamente, según Nicholson casi cualquiera puede ofrecer una buena actuación cuando es desconocido. "Simplemente es mas fácil. El verdadero juego profesional de la actuación se da después de que uno se ha hecho conocido: quitarle lo Jack a ese personaje, en mi caso, y lograr que el público reinvierta en un personaje específico, nuevo y de ficción", asegura el actor.
Otro integrante del reparto que sorprendería sería Kathy Bates, que además es candidata al Oscar como actriz de reparto. "Mi personaje se considera una verdadera artista, a pesar de que su ex dice otra cosa. Roberta está muy feliz con quien ella es. Le encanta hablar sobre todo tipo de cosas que a la gente no le interesa escuchar, incluyendo su insaciable sexualidad. El personaje de Jack es justamente lo opuesto. Las escenas entre ellos fueron muy divertidas de actuar y cómicas de ver", señala Kathy Bates.