Como consecuencia del acuerdo sellado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), Uruguay recibirá en los próximos dos meses cerca de U$S 600 millones de los organismos multilaterales de crédito. Estos fondos son de "libre disponibilidad" que permitirán mejorar el nivel de reservas, financiar al sector público y, en términos generales, obtener "seguridad en materia financiera para el funcionamiento de todo el programa", dijo ayer al regresar de Estados Unidos el presidente del Banco Central del Uruguay (BCU), Julio de Brun, haciendo balance de lo que implica el entendimiento.
De Brun regresó de Washington junto al director de Planeamiento y Presupuesto, Ariel Davrieux, y el director de la Asesoría Macroeconómica en el Ministerio de Economía y Finanzas, Isaac Alfie, tras cerrar el acuerdo que comenzó a negociarse a mediados de enero pasado y que tendrá vigencia por lo que resta de la actual administración.
El presidente del banco emisor volvió a mostrarse renuente cuando se le interrogó sobre la estrategia a seguir en cuanto a la política de amortizaciones de títulos de deuda pública en poder de tenedores privados. "Todavía no tenemos nada de eso", respondió cuando se le preguntó respecto a cuando los asesores contratados por el gobierno (Deutsche Bank y Salomon Smith Barney) tendrán una propuesta para elevar a los acreedores. Interrogado en relación a si se utilizarán recursos de los organismos multilaterales para pagar títulos públicos a sus tenedores, comentó simplemente que los fondos mencionados "son de libre disponibilidad".
El presidente del BCU señaló también que "probablemente" algunos de los vencimientos de préstamos del FMI correspondientes a este año pasen para el próximo.
El programa es básicamente fiscal y monetario y "nos permite enfocar el objetivo fundamental de este programa para los próximos dos años que es restablecer todas las bases para que la economía tenga, a lo largo de 2003 y sobre todo en el 2004, un proceso de crecimiento sostenido".
EL GASTO PUBLICO. Por su parte, Davrieux reconoció que se deberá continuar con una política restrictiva en general con respecto al gasto público que tendrá que vincularse estrechamente con los niveles de recaudación, pero consideró que "las metas fiscales son mucho menos restrictivas que si no hubiera ayuda" y aseguró que no se modificará la metodología utilizada para ajustar las pasividades en base al Indice Medio de Salarios. "Un acuerdo con el Fondo no va a modificar ni la Constitución ni las leyes", comentó.
De Brun ratificó que las metas fiscales para este año son un 3,2% o un 3,4% de superávit fiscal primario y un 3,1% de déficit global y que se modificaron a instancias del FMI porque existe un matiz respecto a la importancia que tendrá la reactivación este año. El gobierno cree que será más significativa de lo que aguarda el organismo multilateral.
"Si uno se atiene a lo que son las metas más inmediatas, o sea las del primer semestre, se está haciendo un esfuerzo que en nuestras proyecciones apunta mucho más cerca a algo de 2% o 2,5% del producto que lo que tiene que ver con el 3%. El mejor resultado en nuestras proyecciones con respecto a las del Fondo Monetario se concentra básicamente en el último trimestre de 2003 (...) Las mejoras respecto de lo proyectado justamente van a estar un poco dependiendo de como sea la reactivación económica a lo largo del año", sostuvo.
PRODUCCION. El jerarca no dudó en afirmar que el programa pactado en agosto con el FMI (tras los fuertes retiros de depósitos de residentes y no residentes que obligaron a declarar un feriado bancario y a suspender cuatro bancos) se cumplió "plenamente" y que el gobierno coincide con las autoridades del organismo en que la economía tiene "bases más sólidas que hace seis meses".
El crecimiento será "gradual" pero mostrará firmeza en 2004 "al haberse solucionado todas las incertidumbres que había en el plano financiero", pronosticó de Brun.
Para este año se aguarda una contracción del Producto Interior Bruto del 2% y para 2004 un crecimiento importante de 3 o 4 puntos porcentuales, una inflación del 27% y un porcentaje de devaluación similar.
De todas formas, las metas son indicativas y serán revisadas en forma trimestral.
El acuerdo destraba desembolsos del FMI pendientes desde el año pasado y habilita otros del Banco Interamericano de Desarrollo y del Banco Mundial.