El fútbol tricolor no aguantó más

| Julio Rodríguez fue diferente: ordenado, práctico, moderno, dinámico. Su pecado fue cansarse

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TACUAREMBO | JORGE SAVIA

El partido fue tan intenso, tan vibrante, pero fundamentalmente tan bien disputado, que no en balde terminó con un cerrado aplauso del público, que más allá de su lógico fanatismo, en su fuero íntimo no debe haber premiado con esa efusividad de su parte tan solo a los jugadores locales y la verdad que se merecieron el reconocimiento de la gente.

TACUAREMBO. MODERNELL: Es bajo, y anduvo muchas veces a los saltos, pero se revolvió, realizando atajadas importantes. BICA: Aceptable. Marcó con oficio y siempre salió jugando. Tuvo algunas dificultades cuando Peralta se soltó en caída libre por su costado. ESCOTTO: Otro petiso, que además fue siempre volante, que se dio maña para jugar con gran prolijidad y eficacia en la retaguardia. Impecable. BORGES: Lento, el más flojo y dubitativo de la zaga. DUTRA: Un carrilero pulcro y claro. En el complemento fue un puñal clavado en el flanco izquierdo de la mediacancha adversaria. ABASCAL: Recuperó mucho. Le faltó gravitar más en el armado que si bien no es su fuerte debe tratar de ser más prolijo en la entrega de balón. LOFIEGO: Fue el carrilero izquierdo. Cumplió con tesón, empuje y dinámica. Buen debut. ERPEN: Aunque hábil y pensante, y generando jugadas penetrantes, en el primer tiempo "franeleó" bastante. En el segundo, en cambio, ganó en movilidad y no sólo resultó inmarcable: fue el gestor del 90% de las llegadas de peligro del ataque locatario. Metió pases notables. COR: Anduvo siempre ahí, al acecho, pero sin la precisión ni la ejecutividad de otras oportunidades. REYES: Le faltó el puntillazo final, pero fue cargoso, amenazante, y creó problemas toda la tarde. LEAL: Le costó un poco acomodarse para la marca. ROSA: Igual que Leal. No le fue fácil frenar el contragolpe adversario. SILVA: Entró en los minutos finales.

NACIONAL. ROMAY: Sin fallas. Tuvo intervenciones fundamentales

LUGANO: Mejor en el primer tiempo; en el segundo, la espalda de Benoit lo tuvo a mal traer en forma casi constante. Como consecuencia de ello, terminaron expulsándolo. MENESES: La movilidad de los delanteros rivales le impidió afirmarse. CURBELO: Tuvo problemas de contención. Lo expulsaron. BENOIT: Como carrilero no tuvo mayores dificultades defensivas y ensayó algunos desenganches penetrantes. Como lateral en línea de cuatro, en cambio, estuvo fatal: no paró a nadie. EGUREN: Como siempre hizo un gran desgaste, con altibajos, ritmo y llegando al área contraria. Al final perdió pie y debieron echarlo. MORALES: Casi como siempre. Es decir: parejo, aunque sin gran destaque. Por su tipo de juego es muy difícil que fracase. DADOMO: En la primera parte no le fue fácil cerrar su costado, aunque contragolpeó con riesgo para el adversario. En la segunda mejoró en la marca y siguió empujando a su equipo hacia el ataque. J. RODRIGUEZ: El jugador. Ordenado. Práctico. Moderno. Dinámico. Esto es: fue a buscarla, pasó y se mandó a recibir el pase o definir la jugada. Su pecado, o déficit, fue cansarse. Por eso lo sacaron y el equipo sintió su falta. PERALTA: No lo acompañaron. Nadie capitalizó los rebotes o pases con que culminó sus imparables carreras largas. MELLO: Oportuno en el gol. Malogró otra situación muy clara. Estuvo más estático y menos decidido que en otras oportunidades. GUERRERO: No consiguió armar el paso, por lo tanto no tuvo destaque. SOSA y MACHADO: Jugaron poco rato como para ser juzgados.

Testimonios

n Caminando al costado suyo, porque abandonó el vestuario a toda velocidad a los efectos de dedicarse de lleno a la conformación de la lista de 25 jugadores de la Copa Libertadores, Daniel Carreño dijo que "el partido se complicó mucho con la expulsión de Curbelo. Desde ese momento, se nos dificultó el funcionamiento y estuvimos más cerca de perderlo que de ganarlo. Los dos equipos jugaron a gran ritmo, pero para ganarlo Nacional debió haber jugado mejor".

n La otra cara de la moneda la dio Jorge González en el vestuario de Tacuarembó: "No me sorprendió la forma en que jugamos. Es el fútbol que sentimos y buscamos. Si tengo que decir que me sorprendió algo, citaría el caso de Escotto, porque demostró cómo puede jugar como último hombre un futbolista de 1,74. Lo que más me enorgulleció fue que el final del partido vino a saludarme O.J. Morales y me dijo: ’estoy muerto, nos mataron’. Que uno de los jugadores de mayor oxígeno del fútbol uruguayo haya terminado extenuado, para nosotros no deja de ser algo estimulante".

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