A algunos norteamericanos se les ha dado por tomárselas con los franceses debido a la negativa de Francia a apoyar la guerra contra Irak.
La reacción se ha manifestado en bromas, insultos y el boicot de todo producto que lleve el sello francés, desde los vinos y los quesos hasta las papas fritas, que en inglés se llaman "fritas francesas".
Una radio de Las Vegas utilizó un vehículo blindado para aplastar fotografías del presidente francés Jacques Chirac, fotocopias de la bandera francesa, una guía de turismo de París, botellas de vino y una hogaza de pan francés.
En Beaufort, Carolina del Norte, el propietario de un restaurante dejó de ofrecer las "fritas francesas" cambiándoles el nombre por "fritas de la libertad".
En West Palm Beach, Florida, el propietario de un bar, Ken Wagner, derramó en la calle todas sus existencias de vino y champaña franceses y prometió servir licores únicamente de las naciones que apoyan la política de Estados Unidos.
Y el comisionado del condado de Palm Beach, Burt Aaronson, dijo que tratará de impedir que una subsidiaria del conglomerado francés Vivendi consiga un contrato del gobierno por 25 millones de dólares para construir una planta de tratamiento de aguas cloacales.
"La actitud de Francia hacia Estados Unidos es deplorable. No quiero que ninguna empresa francesa gane dólares con intereses estadounidenses", dijo Aaronson. "Hemos dejado miles de hombres y mujeres en Francia, bajo tierra. Es muy posible que si no hubiésemos enviado nuestras tropas allí, todo el pueblo francés estaría hablando alemán".
Francia no es la única que propugna una demora en la acción militar. Alemania, Bélgica, Suecia, Finlandia, Austria, Grecia, Irlanda y Luxemburgo han dicho que prefieren dar a los inspectores de armas de la ONU más tiempo.
Pero son los franceses los blancos favoritos de las iras nacionalistas de los estadounidenses que se las han tomado con todo lo que luzca, huela o parezca francés. AP