Una pluma y una voz en defensa del país con el que siempre soñó

| Desde su banca, la tribuna o el papel, Beltrán antepuso siempre el interés nacional al individual o partidario

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A lo largo de su carrera política, iniciada en 1932, y de su proficua actividad periodística, el doctor Washington Beltrán levantó una y otra vez su voz y su pluma en defensa de los ideales por los que luchó en forma incansable, de la democracia en cuya defensa inalterable nunca cejó, y de un país que colocó siempre por encima de todo. Y lo hizo a veces desde su banca, pero siempre desde las páginas de su diario El País.

Algunas de las frases desgranadas en el Senado, en la tribuna o en las páginas del diario que fue su vida, permiten descubrir al pensador detrás del hombre, y al periodista agudo que siempre convivió con el político preocupado por su tiempo, y por los tiempos por venir.

El periodismo ®"Buscar la verdad y proclamarla, en constante auscultar del bienestar del pueblo, en continua comunión con sus sufrimientos y sus dolores, sus afanes y sus ideales. Y luego de hallarla, defenderla, con ardor y con intrepidez, sin defecciones, ni flaquezas. Aunque la tarea sea penosa. Aunque obligue al sacrificio. Aunque lo reclame todo y todo haya que darlo. Eso es hacer periodismo" (Nota publicada bajo su firma en el número extraordinario de El País del 14 de setiembre de 1943).

Los políticos ®"Si hay malos políticos, hay grandes políticos que honraron y honran esta actividad que es, quizá, la que más sacrificios exige de cada uno de los que militan en ella" (De su último discurso en el Senado, el 17 de mayo de 1973, explicando por qué no votaría el desafuero del senador Enrique Erro).

La unidad blanca "¿Estamos tan enceguecidos por la carga menuda de nuestros odios, que dispuestos a una pausa entre orientales, para salvar al país, no queremos abrirla, entre blancos, para salvar al partido? (...) ¿Seremos incapaces, negándonos a esa tregua, a asumir ese compromiso, que el pasado nos impone, el presente nos demanda, y el futuro nos exige?". (Editorial del 9 de setiembre de 1970).

El terrorismo "Está en marcha la más siniestra empresa: la de paralizar al país por el terror. Por el terror deshumanizado, que se dirige desde una clandestinidad casi impenetrable, y que para la tétrica siembra del miedo no se detiene en medios, ni vacila ante inermes o inocentes" (Editorial del 14 de marzo de 1971, tras el secuestro del Fiscal de Corte, Guido Berro Oribe).

La democracia "¿Dónde está la legalidad, dónde el respeto al orden jurídico? Allí... pues allí, está El País. (...) No admitimos soluciones contrarias a la democracia, a la democracia auténtica, que es libertad, que es derecho, que es coordinación respetuosa de Poderes, que es responsabilidad" (Editorial del 10 de febrero de 1973).

El militarismo y la indiferencia "Posiblemente (la democracia) ya no exista cuando estas líneas salgan a la calle. Pero lo dramático, lo estremecedor, es que se está jugando el destino, quizá por décadas, de la República, en medio del silencio, del silencio inexplicable, del silencio temeroso, del silencio frívolo de muchos. (...) El historiador del mañana podrá decir si el país tomó caminos extraviados, que ese rumbo se siguió en medio de un gran bostezo nacional. (...) Y cuando todos callan, gritamos, bien alto" (Editorial del 12 de febrero del año 1973).

El golpe de Estado "Nos hemos internado por un camino en el que perfiles tan inseparables del Uruguay, como lo son los contornos que delinean un mapa, han desaparecido. La entrada en estos senderos es fácil. Lo difícil es reencontrarse con el sol" (Editorial del 29 de junio de 1973, a 48 horas del golpe de Estado).

El Proceso "Este —el del Proceso— ha sido un mal, un pésimo gobierno, que además arrasó con institutos y valores fundamentales. (...) Y hay un desgaste de las Fuerzas Armadas. El largo ejercicio del poder, siempre erosiona" (Editorial del 1¡ de diciembre de 1983).

La prisión de Wilson "¿Ferreira Aldunate autor de delitos comunes? Eso no se cree. Y quienes lo conocemos, menos. Vehemente, combativo, duro en el antagonismo, apasionado en la política, con grandes arrebatos, sí. Es temperamental. Pero sin que lo tizne la menor mancha de aquella duda. Tiene a sus espaldas una trayectoria que no alcanzan esos embates" (Editorial del 29 de julio de 1984, reclamando la libertad de Wilson Ferreira Aldunate).

final de la Dictadura "Nunca un gobierno cerró su gestión con un mayor descontento popular y con más profundo déficit de prestigio. Nunca se nucleó alrededor de una gestión una opinión tan adversa por las arbitrariedades que se cometieron, por la soberbia sordera en la que tantas veces se encerró, por los enconos que se avivaron, por la tozudez en el extravío que exhibió, por los horizontes que se cercenaron empujando a la fuga de uruguayos, por el vendaval de miseria que, con extremos increíbles, ha desatado sobre nuestra población" (Del editorial del 28 de octubre de 1984).

El regreso a la Democracia "Vamos, Orientales. Si juntos pudimos arrinconar a una dictadura para conquistar la democracia, vamos, ahora, juntos, a arrinconar las dificultades para consolidar lo conquistado" (Editorial del 27 de noviembre de 1984, a 48 horas de las primeras elecciones democráticas en trece años).

La grandeza "Sin desteñir un ápice nuestra condición de nacionalista; por el contrario, reafirmándola como nunca, porque los blancos ponen antes que nada a la Patria, daremos nuestro voto por el doctor Jorge Batlle. Y exhortamos a los compañeros a no incurrir en el pecado mortal cívico de la indiferencia y votar tal como lo ha indicado el Directorio del Partido Nacional" (Editorial del 14 de noviembre de 1999, llamando a votar en el balotaje al doctor Jorge Batlle, sobrino nieto del hombre que en el campo del honor había dado muerte a su propio padre).

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