Una brillante trayectoria pública como gobernante, legislador y periodista

| Fue presidente del Consejo Nacional de Gobierno del gobierno nacionalista y varias veces diputado y senador

 portada nacional 20030220, washington beltran 270x200

Cuando su padre murió como consecuencia de un lance caballeresco, recién estaba por cumplir los seis años de edad, quedando, con su familia, como depositario de un ilustre legado. El País se había fundado cuatro años antes y en sus páginas aprendió a leer, recibiendo del olor a la tinta y del contacto con el papel, la misma pasión con la cual transitó toda su vida.

Ya desde muy joven empezó a visitar las instalaciones del diario en Ciudadela y Rincón, primero de la mano de su madre, después solo, exhibiendo la alegre sonrisa de unos frescos y estudiantiles 17 años con que El País lo recogió en sus páginas, destacándolo como una de las figuras juveniles de más brillante porvenir.

El anónimo y olvidado redactor que escribió una nota publicada en la edición del 16 de octubre de 1931, nunca se imaginó cuánto de cierto había en sus expresiones ni hasta dónde iba a volar ese otro "pichón de águila" que él tuvo entre su pluma. A través de incursiones en la página de deportes primero, y de la sección noticias internacionales, más tarde, comienza a recorrer, precisamente en mayo de 1939, con sus espléndidos 25 años, un camino que ha de llevarlo rápidamente a la página política.

Notas, comentarios y opiniones se van desgranando a lo largo de los años hasta que en 1949 es designado Sub Director junto a Martín Aguirre y Daniel Rodríguez Larreta, logrando así que el apellido de los tres fundadores volviera a lucir en las páginas de El País, unido al nombre de don Carlos Scheck, que ya lo había hecho grande como empresa.

Paralelo a la vida periodística ingresa a la carrera política, como primer suplente a diputado en el año 1942, recibiéndose de abogado en agosto de 1944.

Desde tres campos se disputaron entonces su presencia: desde la profesión, que lo contó como uno de sus más calificados exponentes; desde el periodismo, al que siguió prestando el equilibrio de su juicio y el señorío de su pluma, y desde la política que no logró nunca sustraerlo totalmente de sus otros dos viejos amores.

Joven diputado por Montevideo, en el año 1946 por la vieja lista 400, Divisa Blanca, es reelecto en los años 1950 y 1954.

De esos dos últimos períodos, es oportuno rescatar uno de los ejemplos de rectitud política de los que más se enorgulleciera. Electo diputado por el Nacionalismo Independiente, se siente obligado, con su incorporación a la recién creada "Reconstrucción Blanca" a renunciar a su banca el 18 de agosto de 1954, la cual, si bien le es aceptada por las razones políticas que invocara y su carácter de indeclinable, da lugar a expresas manifestaciones de elogio y solidaridad.

SENADO. Junto al triunfo del Partido Nacional, en 1958, es electo senador, llegándole en el año 1961 su hora más gloriosa en el diario, cuando es designado Director de El País, junto a Martín Aguirre y Daniel Rodríguez Larreta.

La actividad política y electoral apenas lo distrae de sus afanes periodísticos, ocupando un lugar preponderante su sostenida prédica en favor de la unidad del Partido Nacional, hasta que el 1º de marzo de 1963 jura ante la Asamblea General como miembro del Consejo Nacional integrándose al cuerpo en una jornada histórica para la nación y para el Partido. El País recibió como suya la alegría de ese triunfo acompañándolo en su gestión y siguiendo una trayectoria que alcanzó su máximo brillo en marzo de 1965, cuando ocupa la Presidencia del Consejo Nacional del Gobierno.

Su intensa actividad no lo alejó, sin embargo, del diario, y a través de un consejo, de una sugerencia, de una visita a última hora a la redacción, estuvo siempre presente en el cotidiano devenir de El País.

Reelecto como senador en 1966 y en 1971, continuará ocupando ese cargo hasta la caída de las instituciones democráticas.

Reintegrado a la Dirección de El País, se vuelca de manera continuada a la página política con editoriales memorables, dentro de los que merecen recordarse especialmente el titulado "Ante los acontecimientos" y "Definiciones y Silencios" aparecidos el sábado 10 y el lunes 12 de febrero de 1973, y el publicado el 8 de diciembre de 1974, con el título "Un dictamen del Fiscal de Corte", el último que pudo escribir durante el primer período del gobierno de facto, y que le permitió agregar, a su lista de honores, la prohibición de seguir haciéndolo por más de cinco años.

El tiempo le dio la satisfacción de integrar, en 1980, la Comisión Nacional de Defensa para la Libertad de Prensa y de firmar, el 18 de noviembre de 1984, un editorial que se titulaba "La dictadura se va".

Muchos de esos editoriales fueron recogidos en un libro que tituló "Mandato, tinta y pasión" agregándose después "Pamperada Blanca" en el cual reivindicó documentadamente la obra y la gestión de los gobiernos del Partido Nacional.

Matiza esa intensa actividad, con la designación de Embajador Extraordinario y Plenipotenciario encargado de acompañar al Papa Juan Pablo II en su histórica visita al Uruguay; la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), lo honró con el cargo de Miembro de su Junta de Directores y, los Rotary Club de Montevideo y Buenos Aires, con el muy importante Premio Rioplatense.

Nada, o casi nada, estuvo al margen de una vida activa en la que siempre fue fiel a aquel mandato que recibiera de sus mayores, entregándola a quienes le siguen con el mismo espíritu, la misma convicción y la misma fe con que escribiera la dedicatoria de "Mandato, tinta y pasión" diciendo: "A mis nietos: Estos escritos continúan, sin desvíos, una línea política iniciada en 1932, y mantienen inalterable una atalaya periodística levantada en 1939. Puede que algún día sientan que sus convicciones sobre los ideales que dan razón a la existencia desfallecen. Que la voz de los profetas de la entrega entenebrece el rumbo. Pocos dejan de atravesar la turbia jornada del decaimiento y la indecisión. Y si en la hora de la turbulencia hallan, en estas páginas inspiración para erguirse y seguir avanzando, ellas tendrán la mejor de las justificaciones. Comprenderán, además, que son un eslabón, entre el pretérito, que manda, y el mañana que espera".

Todos recogimos ese mensaje y asumimos otra vez, hoy, el compromiso de llevarlo en esta casa, a los tiempos por venir, cuando apenas lo que se va es su cuerpo y lo que se reafirma es su permanente ejemplo y su inagotable lección como hombre, y amigo, como nacionalista, como abogado, como periodista, como padre, abuelo y hermano. Seguirá viviendo en cada uno de todos.

El sepelio sera hoy a la hora 12

El Poder Ejecutivo dispuso ayer que se le tributaran honores de presidente al director de El País, doctor Washington Beltrán, fallecido en la madrugada de ayer a la edad de 88 años.

El féretro con sus restos mortales fue conducido ayer, a las 19 horas, al Palacio Legislativo, para ser velados en el Salón de los Pasos Perdidos, donde lo aguardaban sus familiares.

El cortejo fúnebre partirá hoy a las 11 horas del Palacio de las Leyes y a las 11 y 30 pasará frente a la sede de la Redacción de El País, donde hablará el Administrador interino del diario, Guillermo Scheck.

Los restos del desaparecido gobernante, legislador y periodista recibirán sepultura a la hora 12 en el panteón familiar. En el acto hablarán el ex ministro Sergio Abreu, en representación de la Lista 400, Reconstrucción Blanca; Luis A Lacalle, en su calidad de presidente del Directorio del Partido Nacional y el ministro Yamandú Fau por el Poder Ejecutivo.

La siguiente es la resolución que adoptó ayer la Presidencia de la República en virtud del fallecimiento del doctor Beltrán, y por la cual dispuso tributarle honores de presidente del Consejo Nacional de Gobierno:

Visto: que en el día de la fecha falleció el doctor Washington Beltrán.

Resultando: que el citado ciudadano desempeñó, entre otros, el cargo de presidente del Consejo Nacional de Gobierno.

Atento: a los dispuesto en el artículo 1� del decreto ley Nº 14.458 de 11 de noviembre de 1975.

El presidente resuelve:

1º Tribútense honores de presidente del Consejo Nacional de Gobierno a los restos mortales del doctor Washington Beltrán

2º Los gastos del sepelio serán de cargo del Tesoro Nacional

3º Dése cuenta a la Comisión Permanente, comuníquese, etcétera.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar