NACIONES UNIDAS | ANSA
La comunidad internacional respaldó en el Consejo de Seguridad el pleno cumplimiento de Irak con las resoluciones de la ONU, pero rechazó una acción militar contra Bagdad hasta que no se agoten todos los recursos.
Tras un debate de dos días en el que participaron 62 países y un par de observadores de las Naciones Unidas en el Consejo de Seguridad, prevaleció el respeto de la ley y el orden internacional por encima de una acción unilateral.
Algunas naciones árabes e islámicas rechazaron la invasión de Irak, porque agravaría la crisis en Medio Oriente, aún cuando reafirmaron que Bagdad debe ceñirse a las resoluciones de la ONU para la eliminación de los arsenales y programas de destrucción masiva.
"La guerra causará un grave daño a la región" estimó Egipto, mientras otros estados árabes e islámicos denunciaron a Estados Unidos por su política en la región.
LATINOAMERICA. Todos los representantes de América Latina apoyaron proseguir la vía diplomática y política para lograr el desarme de Irak en el debate celebrado en la ONU, aunque con algunos matices que impidieron presentar un frente unido.
Costa Rica pidió reforzar las inspecciones y dar más tiempo al mecanismo de desarme, y en momento de su alocución dijo que los intentos de Estados Unidos "reflejan un nuevo imperialismo".
(Nota: Pocas horas después el canciller de Costa Rica, Roberto Tovar, desautorizó y pidió la renuncia de su embajador ante la ONU, Bruno Stagno, debido al discurso que pronunció. En su alocución, Stagno expresó algunas cosas con las que el gobierno costarricense no coincidía, debido a lo cual la cancillería señaló que "desautoriza categóricamente el contenido del texto leído por el embajador".)
Otros, como Nicaragua, subrayaron que la última resolución sobre Irak es "clara y específica" y que "la inmovilidad y la inacción" pueden socavar "la confianza en nuestra seguridad colectiva".
Una decena de países latinoamericanos participó en la sesión del Consejo de Seguridad que se convocó para que los estados miembros de la ONU que no tienen un asiento en su máximo órgano decisorio pudieran opinar.
El embajador ecuatoriano Fernando Yépez Lasso, dijo que su país "defiende con firmeza la obligatoriedad y la proscripción del uso de la fuerza en las relaciones internacionales, salvo los casos previstos en la carta (de la ONU) de San Francisco".
ELIMINACION. La mayoría de los 70 países no miembros del Consejo que hablaron en ese cuerpo, se opusieron a una inmediata acción armada.
La aplastante oposición a la política de la Administración Bush hacia Irak —pregonada tanto en el Consejo de Seguridad como en las calles de las capitales mundiales el pasado fin de semana—, es un revés para los planes de introducción de una nueva resolución anglo-estadounidense, dijeron fuentes diplomáticas.
Las fuentes anónimas dijeron que la verdadera esencia de la resolución —definida una semana atrás con texto corto y duro—, todavía debe ser acordada entre Bush y su colega británico, Tony Blair.
"A la luz de las circunstancias, Washington está tratando de ser más creativo", dijo una fuente diplomática estadounidense, quien afirmó que "todas las opciones están sobre la mesa".
En el debate en el Consejo, sólo Australia y Japón apoyaron a Washington y Londres en la búsqueda de una rápida resolución del Consejo para enfrentar a Irak.
Tanto en el inicio como en el cierre del debate, el embajador iraquí ante la ONU, Mohammed Al Douri, dijo que "el cumplimiento de mi país con las resoluciones de la ONU no tiene precedentes", y ratificó el compromiso "de continuar cooperando plena y activamente" con los inspectores.
La palabra de Uruguay
El representante uruguayo ante el Consejo de Seguridad de la ONU, Felipe Paolillo, afirmó en su discurso que "Irak tiene una larga deuda pendiente con la comunidad internacional, cuyo pago debe exigirse sin dilaciones y sin transacciones".
"Este Consejo ha enviado señales claras al régimen de Saddam Hussein de que el tiempo de la paciencia y la tolerancia se ha agotado; estamos ahora en otra etapa y si quiere evitar ser objeto de medidas graves de fuerza, Irak debe no sólo demostrar fehacientemente que no tiene armas de destrucción máxima y si las tiene, destruirlas de inmediato bajo la dirección y control de las Naciones Unidas", agregó el Dr. Paolillo.
Pero Uruguay "entiende que (...) en las actuales circunstancias, antes de recurrir a las extremas medidas de fuerza, debemos transitar los caminos que aún resten para lograr el objetivo de desarmar a Irak sin el cruento costo de una guerra".
"Debemos agotar todos los recursos disponibles antes de exponer al mundo a la más aterradora de las experiencias humanas, como lo es la guerra".
"La guerra causaría inevitablemente la muerte y destrucción que es precisamente lo que, desarmando a Irak, la comunidad internacional debe prevenir", expresó el representante.