Los países desarrollados subsidian su agricultura al ritmo de mil millones de dólares diarios. El 35% de los ingresos de un productor agropecuario de la Unión Europea, fluye de los subsidios. Y sus colegas norteamericanos no están demasiado lejos de esto: para ellos el elemento subsidios, cubre el 21% de sus ingresos.
En realidad, la mitad del presupuesto de la Unión Europea se utiliza para subsidiar a los agricultores de esa área del mundo.
Este proteccionismo, no puede dejar de afectar los intereses de países como los del área del Mercosur, aunque ellos hayan recibido en 2002 una propuesta de la Unión Europea procurando negociar con la región.
Ya casi sobre el 2003, surgió un borrador de propuestas de la Unión Europea, así como el posterior documento de la Organización Mundial de Comercio, recopilando en un centenar de páginas las posiciones de los países miembros, para ir hacia la liberación del comercio.
Entretanto, los subsidios proteccionistas se mantienen, aunque la UE no podrá ignorar indefinidamente el predicamento de los países en desarrollo, puesto que de ellos importa alimentos de origen agropecuario por 38.000 millones de dólares al año.
Ya se habla de que Europa propondrá reducir en un 36 por ciento promedio los derechos de importación, rebajar las subvenciones a las exportaciones en un 45% y en un 55% las ayudas agrícolas que hoy llevan el comercio a un nivel irreal. También estarían los europeos dispuestos a eliminar totalmente las subvenciones a la exportación de productos importantes, si los demás países hacen lo mismo.
Llama la atención que sí se ha filtrado en el borrador europeo algo que a primera vista no tendría un aspecto tan temible: preocupaciones no comerciales (como ser el medio ambiente, el desarrollo rural y el bienestar de los animales). Teniendo en cuenta como se manejan estas negociaciones, las preocupaciones no comerciales como las descritas, pueden transformarse como por arte de magia, en barreras paraarancelarias.
Observadores calculan que ahora vendrán dos años de negociaciones, en las cuales se irán definiendo las reglas del juego de la próxima década.
Pero mientras tanto, la situación descrita más arriba, se mantiene. Se mantiene lo que el presidente brasileño Luis Inacio Lula da Silva describió como "los escandalosos subsidios agrícolas de los países desarrollados, que perjudican a nuestros productores".
Y al decir escandalosos, seguramente tendrá en cuenta que casi tres mil millones de personas viven en el mundo con ingresos inferiores a dos dólares diarios, lo que es menos de lo que cada bovino europeo recibe por día en subsidios.