La huelga general opositora que comenzó en Venezuela el pasado 2 de diciembre se hace sentir en el ya precario sector formal de la economía, donde campean los despidos y las suspensiones salariales como medidas previas a una anunciada quiebra masiva de empresas.
La ministra del Trabajo, María Cristina Iglesias, reveló, en un programa especial de la estatal Venezolana de Televisión (VTV), que esa dependencia ha recibido 27.000 denuncias de despidos injustificados "desde que comenzó el paro ilegal y golpista".
La federación de pequeños y medianos industriales Fedeindustria, alertó que podrían perderse 200.000 empleos en el primer semestre de este año, de no aplicarse medidas urgentes para reactivar la producción.
La crisis laboral se presenta en un país donde el índice de desempleo se ubicó en un 16,6 por ciento y la economía informal en un 51,2 por ciento, según el informe más reciente del Instituto Nacional de Estadística (INE), correspondiente a octubre pasado y divulgado esta semana.
La huelga general es promovida por los sindicatos y la patronal, partidos y asociaciones civiles de oposición agrupados en la Coordinadora Democrática, para presionar al presidente Hugo Chávez a renunciar, o aceptar elecciones anticipadas.
EFE