La misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Uruguay parte hoy luego de haber llegado a un consenso con las autoridades económicas locales en lo que respecta al cumplimiento de las metas de 2002 pero sin haber alcanzado todavía un acuerdo acerca del programa 2003, por lo que una delegación uruguaya viajará a Washington en las próximas semanas para cerrar las cifras de un programa sustentable para el presente año, dijo a El País Julio de Brun, presidente del Banco Central.
Ese fue el resumen hecho por el titular de la autoridad monetaria acerca de la visita de los técnicos del organismo a nuestro país (que se extendió por casi dos semanas) y luego de tener ayer varias reuniones con el equipo económico de gobierno.
Según fuentes oficiales, con respecto a 2002 hubo un entendimiento en que el programa acordado en agosto pasado fue exitoso, en la medida en que se alcanzaron todas las metas. De hecho, varias de ellas se sobrecumplieron, por ejemplo la de reservas del BCU, y la de evolución del Producto Interno Bruto (PIB). Sobre todo, se cumplió la meta de déficit fiscal para 2002.
Tanto los técnicos del FMI como las autoridades económicas uruguayas concordaron en que se alcanzaron los objetivos de normalizar y dar un principio de estabilidad a las variables económicas y al sistema financiero.
DIFERENCIAS POR 2003. Las fuentes señalaron en tanto que con respecto a las proyecciones de 2003 no se alcanzó una cifra común de lo que puede ser el déficit fiscal, y en particular de si es alcanzable el 1,5% propuesto por Uruguay.
De acuerdo con los informes recabados, las diferencias de los técnicos surgen de su incertidumbre acerca de cuándo comenzará a recuperarse la actividad económica y puntualmente del impacto que ésta tendrá en la recaudación.
Las fuentes precisaron que la diferencia está ubicada en la cifra de recaudación que se puede asociar a determinado nivel de crecimiento.
Concretamente, el FMI no está convencido de que la recaudación evolucione en la forma que estima el gobierno. El argumento esgrimido son las variaciones en la recaudación del último trimestre de 2002, donde noviembre tuvo malos resultados aunque en diciembre se estuvo dentro de lo programado.
Obviamente el nivel de recaudación es fundamental para determinar la sostenibilidad de la cifra de déficit fiscal. A raíz de eso, se estuvo trabajando en ver qué capacidad existe de ajustar los gastos o hacer una proyección que contemple una eventual menor recaudación de lo esperado.
RECAUDACION. La cifra de recaudación afecta la necesidad de financiamiento del sector público y afecta las proyecciones de balanza de pagos. Por el contrario, si se alcanza un entendimiento en cuanto a la recaudación y la manera de cumplir con un déficit de 1,5%, se pueden determinar las necesidades financieras del año y permite definir además la participación de los organismos multilaterales en el financiamiento de 2003, aseguraron las fuentes.
Asimismo agregaron que debido a que no se alcanzó un punto en común en cuanto al tema fiscal, no se pudo avanzar en los temas de los desembolsos del FMI previstos para este año. Como consecuencia, el análisis acerca de la sostenibilidad de la deuda no se profundizó, a pesar de que Uruguay reafirmó que se está en condiciones de afrontar los vencimientos de este año, que suman cerca de U$S 2.500 millones.
De todas maneras, se supo que se habló preliminarmente de la posibilidad de que de los desembolsos previstos para este año, se entreguen efectivamente los necesarios para cumplir con los pagos al propio FMI, que suponen U$S 250 millones a lo largo de 2003.
De acuerdo con las estimaciones del gobierno, contando los pagos del Banco Interamericano de Desarrollo y Banco Mundial, Uruguay tiene necesidades de financiamiento de entre U$S 400 millones y U$S 500 millones, que puede cubrirse a través de emisiones de deuda, aumento de depósitos (lo que incrementa los depósitos en el BCU) y compra de dólares a través del mercado cambiario. El "mix" de estos tres elementos aún no se definió, y las decisiones se irán tomando en función de las condiciones que vayan surgiendo.
BUENOS TERMINOS. Según fuentes oficiales que participaron de los contactos con la delegación del FMI —compuesta por ocho técnicos y encabezada por Gilbert Terriere—, se trabajó de manera constructiva, tratando de entender las diferencias y buscando conciliarlas.
En este sentido reafirmaron que las posiciones no están demasiado alejadas y se manifestaron optimistas en cuanto a que se puede alcanzar un acuerdo cuando una delegación uruguaya viaje a Estados Unidos.